Hevay metal 2

Knock-knock-knockin' on heaven's door

Mamá, llévate esta insignia de mí. No puedo usarla nunca más
Se está poniendo oscuro, muy oscuro para ver. Guns & Roses
Fue después de aquel chico que tanto le gustó a Ángel. Ángel casi terminaba la secundaria. De vez en cuando se paseaba por los salones de primer año. Ahí la vio: le faltaban dos meses para cumplir los doce años. Fue un domingo cuando la vimos arrodillada, con las manos recargadas sobre las superficie de la barra. Muslos relumbrantes y cabello indómito. Quieta, como un tigre antes de lanzar el ataque.
La flanqueamos por ambos lados. Ángel le preguntó si rezaba, Danya, como se llamaba, dijo que su mamá le pedía hacerlo por su bien.
—Hay mejores cosas que eso —Lanzó Ángel y pasó las manos por el cabello de Danya.

La jaló hacia sí y lanzó sus labios sobre la efeba. Metí las manos por entre su falda, fui palpando sus nalgas: firmes y tersas a la vez. Se estremeció y se dejó conducir al confesionario sin mayor problema. “Soy virgen”, alcanzó a gemir antes de que Ángel le arrancara la pantaleta e introdujera su lengua en su sonrisa vertical.

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