La identitaria identidad

 

La identitaria identidad

Mi país es (o había sido) uno de los pocos (quizá el único) países en el mundo que en su texto constitucional garantiza (o garantizaba) que nadie requiere de salvoconducto o similar para entrar o salir de su territorio. Se trata de una conquista proveniente del pensamiento anarquista, ¿utopía? Quizá, pero durante décadas bastó con utilizar un pasaporte como identificación general, además de la posibilidad de usar la licencia de conducir o la cédula profesional.

Cuando se anuncio la generalización de la credencial de elector, el legendario grupo rockero, El Tri, dijo algo así en una canción: «Tómate la foto / Saca tu credencial / Tómate la foto / Con huella digital / De ahora en adelante todos vamos a estar fichados» ( https://lyrics.lyricfind.com/). La famosa INE se convirtió en una tarjeta común, en una prueba de existencia y de identidad, se impuso, se implementó y se forzó su costumbre.

Vago como he sido toda la vida, en no pocas ocasiones me han interpelado los gloriosos oficialesguardianescustodiosdelapazylasbuenascotumbres (o será por moreno y poco agraciado, a saber):

—¿Qué hace usted aquí?

—¿No es esa la gran pregunta, querido oficial? Pero a todo esto, ¿cometo algún delito o me transcurre alguna inflagrancia?

—Identifíquese, muestre su mochila, enseñe la tripa, desnude el corazón, deje verle las ideas…

—Pérese, antes muestre usted su facultad para pedirme identificación, ¿qué, no ha leído la Constitución?

En mis épocas mozas, logre salvarme de todo un batallón con pudo recordarles la supremacía constitucional que no la suprema progenitora. Pero tal parece que la era cerda sucumbe ante la GranVigilancia, mientras muchos se preocupan por algoritmos sin ritmo y abadías de la IA, la realidad es que, con o sin programación, los páramos de libertad fenecen en nombre de la segura seguridad.

La era cerda promete paz a cambio de unos palos en la vida cotidiana, total, ¿qué tanto es tantito y ceder a cambio de unas pantallas y un sofá?

Pero ya puestos a habitar la era cerda, ¿por qué no pedir, en lugar de claves únicas, deeneís y carnés; registros de sueños? ¿Es usted el que soñó con androides y ovejas? ¿Es usted el que imaginó una Ciudad del Sol? ¿Es usted el que sueña con humanos en latas de conserva? ¿Es usted el que sueña con que su patria es el mundo y su cobijo la noche? ¿Es usted el que sueña en sepia o en gris o en blanco y negro o en cosmocolor?

Las fronteras suelen ser estúpidas, por supuesto, pero ahora sueñan con un lodazal de la era cerda.

Big Ben

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