miércoles, 9 de octubre de 2013

Espantar al burgués Con marchas no se espanta al burgués, se espanta al pueblo. Cada vez que hay un movimiento social (con o sin razones justificadas) observamos un cúmulo de gente exigiendo su derecho a transitar, y un cúmulo de gente que exige su derecho a protestar. Unos y otros se mientan la madre,y se llaman pendejos entre ellos. Dudo que los burgueses se preocupen con esto, aplicarán, acaso, cómodamente desde sus balcones, el clásico: déjalos que se maten. Y ahí radica el quid. Los movimientos se encaminan a protestar contra un presidente. Muy agudamente los hermanos Magón dejaron la cuestión muy clara, da igual si es Porfirio Díaz o Francisco I. Madero, no se trata de este gobernante o de aquel otro, se trata de acabar con la figura del gobernante. Anarquía no es pintarrajear edificios. Sí bien es probable que algún burgués diga: ¡Qué horror! También es probable que decida aprovechar para llamar a su decorador preferido y cambie el estilo de su edificio. Así que someto un neologísmo a su consideración: propuestar, de eso se trata, de propuestar. Tomar la calle, sí, con imaginación, y de lo que se trata es de imaginar un muy otro mundo, si el Foro Social dijo: Otro mundo es posible, hay que imaginarlo, hay que soñarlo. Los berrinches no afectan a la burguesía, los sueños sí que nos llevarán a otro mundo. B. G.