domingo, 10 de noviembre de 2013

Proclama

Proclama del sí B. G. Sí al súper hombre (no Clark Kent allowed) Sí a los pronunciamientos libertarios (libertarios, no libertitas) Sí al ocio (only the robots work) Sí a los grillos sobre el pasto (y a la grilla sobre hierba) Sí a la negación positiva (el fantasma opuesto a las fantasmagorías) Sí a la medicina general (que cada ciudadano, desde temprana edad, haga su internado médico) Sí al Ying Sí al Yang ¡Viva la vida! ¡Viva la muerte! All in all is all in all (Kurt Cobain) Sí al sí Y si no, si sí

Solecito

Solecito B. G. Para qué aflojar las cascadas Digan ustedes Si la flor al aire vuelve Sus pétalos como segundos Campos y campos de horas Que al grito de ahora Se desvanecen Si no hay sino ser gota De la cáuda que ríe Doña Gracia Catarina Y el sol se estremece Prístinas carcajadas Y aunque se apague Como luciérnaga estelar Borracha y alegre Seguirá su brillo Solecito Que persigue al sol

miércoles, 9 de octubre de 2013

Espantar al burgués Con marchas no se espanta al burgués, se espanta al pueblo. Cada vez que hay un movimiento social (con o sin razones justificadas) observamos un cúmulo de gente exigiendo su derecho a transitar, y un cúmulo de gente que exige su derecho a protestar. Unos y otros se mientan la madre,y se llaman pendejos entre ellos. Dudo que los burgueses se preocupen con esto, aplicarán, acaso, cómodamente desde sus balcones, el clásico: déjalos que se maten. Y ahí radica el quid. Los movimientos se encaminan a protestar contra un presidente. Muy agudamente los hermanos Magón dejaron la cuestión muy clara, da igual si es Porfirio Díaz o Francisco I. Madero, no se trata de este gobernante o de aquel otro, se trata de acabar con la figura del gobernante. Anarquía no es pintarrajear edificios. Sí bien es probable que algún burgués diga: ¡Qué horror! También es probable que decida aprovechar para llamar a su decorador preferido y cambie el estilo de su edificio. Así que someto un neologísmo a su consideración: propuestar, de eso se trata, de propuestar. Tomar la calle, sí, con imaginación, y de lo que se trata es de imaginar un muy otro mundo, si el Foro Social dijo: Otro mundo es posible, hay que imaginarlo, hay que soñarlo. Los berrinches no afectan a la burguesía, los sueños sí que nos llevarán a otro mundo. B. G.

miércoles, 7 de agosto de 2013

A flower is isn't a flower

Dicen que la rosa es una rosa Y que la más hermosa Es del color de la rosa Pero mal estarán La rosa más hermosa Es la que refleja su color Las hay negras violetas Y nada les roba lo rosa Dicen flor es una flor En realidad más que flor Las rosas nunca son rosas Primavera canción A teñirnos de color B. G.

domingo, 21 de julio de 2013

Kaíros

Kaíros ha llamado Wallerstein Espacio tiempo transformacional Es hacer de la crisis Frankstein Romper la estructura zoonacional Volición Revolución Golpe al golpe en clave termidor Producir sin hacer producción Arar las nubes nuevo cernidor

Tragedia

B. G. Triste destino El del caníbal autista

viernes, 5 de julio de 2013

Bota

Bota B. G. Que vote dice la diputada Y le digo que gusto sin bota Así el tirano no le brota Por eso la mando a la chingada

Tekné

El ser humano es un artificio desde su primer paso. B. G.

jueves, 4 de julio de 2013

C. V.

C. V. B. G. Vida a un cúmulo de hojas / Te reduce tan gris hombre / Ay apenas con mi nombre / Y mis historietas cojas

miércoles, 26 de junio de 2013

Marxismo

Soy del marxismo humanismo helenista. B. G.

Hipocondriáco

B. G. Aguda la señorita Me llama hipocondriáco Enfermera terrorista No me hace el diclofenaco Muerte determinista Que es un rato el atraco Agudeza señorita De la existencia soy manco

martes, 25 de junio de 2013

Topía

De la denuncia al sueño B. G. El idealismo utópico estuvo marcado por su falta de ciencia, de empeño, incluso, pero no por su falta de anhelo. El propio cristianismo es, en cierta medida, un idealismo utópico. Todo quedaba en el erial de los sueños. Sería bonito un mundo sin desigualdad, sin que otro domine a otro, sin miseria de cualquier tipo… sería bonito. Hay, incluso, utopías monárquicas, tanto las novelas de caballería con sus reyes sabios y bonachones, como la propuesta del filósofo rey, de Platón. Es hasta que aparece Carlos Marx en escena que el socialismo se vuelve ciencia. Marx discute que el movimiento histórico se sintetiza en opresor vs oprimido = nuevo opresor vs nuevo oprimido vs nuevo opresor vs nuevo oprimido (n…). Es decir, oprimido se rebela contra opresor, logra su objetivo, se convierte en el nuevo opresor; oprimido se le enfrenta, logra su objetivo y… Marx hereda el humanismo proveniente del renacentismo, pero a diferencia de los utopistas, no tiene el menor trazo de dama de la caridad, abraza el positivismo por completo. Halla que en el capitalismo el oprimido es el obrero y por ello le otorga el papel de agente de la Revolución, idea sintetizada en el famoso llamado: Proletarios del mundo, ¡uníos! Los movimientos emanados del socialismo científico son casi todos de denuncia. El obrero sufre; campesino, únete; los cuadros de Orozco y Siqueiros exaltando a ambos sectores. En la caricatura es tradicional la imagen del banquero gordo y petulante contra el pueblo enflaquecido, ojeroso y humilde. Incluso en la Revolución Cubana encontramos imágenes del Che Guevara cargando costales de azúcar. Los que están en contra de las propuestas de transformación social, argumentan que así ha sido siempre, que en la competencia unos suben y otros quedan abajo, en el mejor de los casos, crean instituciones filantrópicas para hacer tolerable la diferencia. Caída la URSS y con el sueño de Revolución Mundial más aporreado que un perro callejero, advino un mundo donde los sindicatos tienen dueños ultramillonarios, los campesinos, en algunas partes del mundo, viven en dulces haciendas, otros siguen jodidos y olvidados pero con sueños de ascenso social, sueñan con home teather, auto, casa, ipod. He ahí el fin de la filantropía revolucionaria La Revolución no está hecha por un conjunto de damas de la caridad, se trata de un proyecto de emancipación de la humanidad toda en su conjunto, no de liberar a las viejitas, o a las pobrecitas mujeres de tal país, no porque no nos importen, es porque en ellos sólo es más notoria la esclavitud y la miseria que impone el sistema capitalista, pero todos nos hallamos en la misma enajenación. Cuesta trabajo imaginar la libertad porque no la conocemos. Suiza es un país de confort. Viví por un mes en un departamento de interés social, ya lo quisieran en Polanco. Los únicos pobres son los inmigrantes. Los más utópicos voltean al tercer mundo, a los jodidos, a la revolución filantrópica. Los autos son de lujo, las calles, las casas, las bicicletas; todo se halla prácticamente resuelto. Sin embargo no son un pueblo muy sonriente (por más que mi querido Daniel Haïber sí lo sea), en invierno se suicidan, claro, hace mucho frío, pero hoy día existen las pantallas HD, el Xbox, internet,; vamos, hará frío pero pueden contactar con el resto del mundo, nos es igual que hace 300 años. En Suiza no podríamos argumentar a favor de los pobrecitos proletarios, porque hay proletarios pero no pobrecitos. Lo único que se puede argumentar es la capacidad de soñar con otro mundo, de salir de este torpor, de imaginar, porque de eso se trata, de imaginar. Utopía es soñar con la plenitud humana. Y, en recuerdo de los pensadores ilustrados, con la felicidad humana. Definitivamente no es en el capitalismo donde alcanzaremos dicha plenitud. ¿cómo pudiera ser si formo parte tan sólo de un mecanismo de producción y ¿no soy yo mismo un productor? Ni siquiera en el arte, pues vistas bien las cosas, hoy día el objeto final es la ganancia. Utopía no es reclamar porque Fulano Pérez está jodido, es porque todos estamos jodidos, incluidos los capitalistas, porque se encuentran anclados como engranes de la gran maquinaria. Se trata de soñar y, mejor aún, de ensoñar. ¿Con qué soñar? En realidad hace falta soñar organizadamente. La historia nos la cuentan individualmente, como si un tipo lo decidiera todo. Y no es que no seamos importantes de uno a uno, pero, digamos, el sueño de volar viene más atrás que Dédalo e Ícaro. La representación de los ángeles como humanos alados nos habla de ello, no se le ocurrió a uno solo, es una sueño humano. Lo colectivo no quita un ápice de importancia a Leonardo Da Vinci o a los hermanos Grimm. El individualismo es una corriente que pretende, con cierta buena intención, asegurar el respeto de las libertades. Los teóricos actuales dan por muerto el sueño comunista por las características totalitarias de la economía planificada y del socialismo real (que no son mentira, recordemos que la primera etapa del socialismo incluye la controvertida dictadura del proletariado), pero a final de cuentas el individuo sólo existe en lo colectivo, es una cuestión pendiente, pero no invalidad la idea de soñar colectivamente. ¿Con qué soñar? El futuro se instaló frente a nosotros. Cuánto nos envidiarían los medievales: ¿Lavar en el río? ¿Para qué si tenemos lavadoras automáticas? ¿Andar a caballo? Pero si viajamos en maravillosos autos. ¿Esforzarse en contar leyendas? Para eso está el televisor. El fuego, el gran descubrimiento, es dominado por nuestros minúsculos encendedores. Maravilloso. Todo, ¿por qué la infelicidad entonces? El sueño de la modernidad acepta la esclavitud del capitalismo, pero aspira a crear robots que en algún momento nos liberen de tal. ¿Para qué? Para tener tiempo. Ahí la paradoja, es hora de envidiar al hombre medieval. La computadora, año con año, es más veloz, sólo para que pase más tiempo en ella: si ya puedes redactar tus informes más rápido, entrégame más informes, dice el patrón. Modernidad, progreso, productividad. No sé si hemos desvirtuado la palabra progreso o si siempre contuvo la miseria en sí misma. Cuando Comte creo la teoría positivista, pensó que toda cultura estaba destinada al progreso. No perdamos de vista que el progreso es un sueño, la vida es sueño, dijo aquel. Progreso y tecnología parecen ir de la mano. El mundo autómata al servicio de los humanos. El gran problema es que el mundo autómata está por encima de nosotros y al estarlo nos convierte en autómatas. Cuando pulso el botón del la máquina que me da café, en el oxxo, estoy pulsando mi propio botón. Baste dar una vuelta por el metro: todos Corren, ¿para qué?, ¿quién sabe? Los replicantes sueñan con ovejas. ¿Y nosotros? Con otro mundo. Con otra historia. Con lo que sigue después de la historia. Perfecto. Ya hemos llegado al nivel de los politicastros: una idea general sin contenido. ¿Qué significa un mundo mejor? La respuesta no pasa por la democracia. A cada modo de producción corresponde un modo ideológico, dijo el barbón y la democracia es la forma de organización del capitalismo, de hecho convierte a la política en un asunto de mercado. No votamos por personas sino por marcas. La democracia también fue un sueño, el de los liberales burgueses que deseaban irrumpir contra las monarquías. Para ellos significa su mundo mejor, pero no podemos soñar con sus sueños. La democracia para el siglo XX fue un sueño, el de los norteamericanos. En lo siglos anteriores, un imperio que deseaba ser tal, debía entrarle a los madrazos, no había más, ganaba el que mejor pegaba, punto. Era costoso en vidas humanas, en tierras, en dinero, en tiempo y, además, el rey debía dirigir a sus combatientes, con lo cual arriesgaba la vida. La democracia terminó con eso. El presidente Wodrow Wilson, un tipo enfermizo y, según master Freud, con un complejo de Edipo enorme, pudo dirigir a los EU desde cama, con algunas ocasionales visitas a Europa, sin manchares el traje, aunque con las manos llenas de sangre. La democracia es un control remoto, no es una forma de elegir, es una trampa. De lo que se trata es de acostumbrarnos a gobernarnos en lo inmediato y de ahí partir a lo general. Un grupo de música no vota los temas que va a interpretar, los escoge después de una discusión. Si uno sólo sabe leer partitura, ese es el encargado de las partituras, quizá fungirá como director, y la única manera de cambiar ese estado de las cosas es aprender a leer la partitura. El guitarrista toca la guitarra, no se pone a tocar la batería porque no sabe de eso, pero nada impide que aprenda, si así lo desea. El sueño, la imaginación, la historia no se ha detenido. Quizá los soviéticos se equivocaron, quizá la Alemania socialista, pero una nube no hace tormenta. Nuestra pesadilla contemporánea no puede ser el destino final. Apenas hemos dado unos pasos, no hemos aprendido a volar.

lunes, 29 de abril de 2013

Prometeo banda

Prometeo banda Al parecer los europeos trajeron consigo novísimas enfermedades que causaron estragos sobre la población náhua. Algunos autores marcan este hecho, incluso, como la causa del triunfo. Pero no sólo de virus enferma el hombre, también le aquejan la civilización y, en particular, una cepa especial de ésta: el romanticismo. Se acepta en generl que el romanticismo fue una respuesta al racionalismo: las emociones frente al gnosos, la episteme. Sturm and drang, rayos y centellas, las trombas de la existencia. Pobre humano desgarrado ante un mundo frío y cerebral que pretende explicarlo todo, que pretende hacer funcionar hasta la más pequeña partícula. Escapar de la maquinaria. Ofrecer la vida como un nuevo Prometeo, ¿qué importa el castigo? Buitres, ¡devoren mis entrañas! De todas manera entregaré el fuego a los hombres, me sacrificaré. Ritual y sacrificio El romántico adopta como emblema la muerte. Así el joven Werther se suicida por amor, es imposible vivir en un mundo que no satisface nuestras emociones. Nada más poco productivo que la muerte, un muerto deja de fabricar. La muerte se convierte en una forma de estar en contra, en una forma de sacrificarse para entregar el fuego-mensaje. Nace entonces el artista como lo conocemos modernamente, ese YO GIGANTESCO: yo sufro, yo padezco, yo muero. All nacer el artista nace el autor, Dios deja de ser el creador, ahora hay un cúmulo de creadores, hacedores del universo, deicidas (como los ha llamado Vargas Llosa). El autor, como Cristo, viene a sufrir por nosotros, vive el suplicio, y luego de vivirlo, entrega su vida, resucita al tercer día en la antología, en el encumbramiento del semanario, se vuelve un Dios con nombre de biblioteca, un mito que se cuenta en los pasillos: Baudelaire, Rimbaud, Blake, Henry Miller, Roberto Bolaño, Alberto Roblest, Pablo Hoyos, Yaxkin Melchin (espero que se escriba así), et alia. El artista: funesto funámbulo. Un grupo de vagamundos en acción de espantar al burgués. La bohemia. Uno tras otro muerto en sacrificio. Incluso Marx, a diferencia de Engels, entrega su vida para dar el fuego. Sadness Todo es tristeza, el mundo es triste, la luna llena, el sol se lamenta con esplendores flatulentos, el mar ruge su estertor agónico. Nada es cierto, todo es mentira, todo es error, como dijo el grigo: No hay mayor bien que no haber nacido / pero si ya ha nacido, / lo mejor es volver de prisa / por la misma senda por donde se vino. Esta estructura narrativa será heredada a los jipis, a los heavy metaleros, a los propios artistas de nuestra época e incluso a los chavos banda de la urbe mexicana. El sarcófago con ruedas Viajaba en microbús por el rumbo de Atizapán. El chofer soltó su play list: Quién te cantará, con esa guitarra, cuando no esté yo. Cuando aspira, fuma; no come, bebe; no vive, muere... Derrota, fracaso: Él es como el sol y en la eternidad unieron sus almas. El chavo banda sufre, padece, encarna el sacrificio. Inconforme con el sistema, no se aytreve a cambiarlo, mejor morir. Como el Ché Guevara, donde la muerte llegue, bienvenida. Calcinarse en la insatisfacción y en la ansiedad. Yo mismo, hijo del romanticismo he entregado mi vida para dar el fuego, pero ¿de verdad he/mos espantado a alguien? ¿Realmente hemos sacudido a las buenas conciencias? ¿No habremos, entre tanto sufrir, fumar, beber y morir, extraviado el mensaje? ¿O es que el mensaje siempre lo fue de dolor? Quizá sea hora de reencontrarnos con el sol, de volvernos gozosos, de disfrutar, de arder no en las llamas infernales, sino en la hoguera del universo,, que la luna y el sol dancen, que el mar nos cuente historias y que la muerte no sea sino una amiga fiel. Henry Miller decía a menudo: bailaré sobre vuestras tumbas... Yo lo haré sobre la mía. B. G. 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

El hijoputismo

Sobre la necesidad de ser un hijo de puta El romanticismo nos enseñó que el artista es un yo sensible, un catalizador y un detonador. El artista es un ente sobre el que los rayos y truenos del mundo caen, es como aquel personaje de los adolescentes Picapiedra, que va permanentemente acompañado por una nube cargada y gris: un ente sufriente, un profesional de la emoción. Aun cuando la emoción sea positiva, como la alegría, es tormenta. Sobre el sufriente recae toda bondad y toda maldad en el mundo. Nadie más percibe la belleza y la ternura como él, nadie más y él está aquí para dar constancia del sufrir universal. De ello no puede mas que devenir un hijo de puta. De tanto sentir todo, siente nada. No hay emoción imperecedera, sólo la emoción. No importa el sufrimiento de los demás, ninguno es su sufrimiento y, como Cristo, él artista vino a sufrir por todos. Vivir como artista es entonces vivir en laceración constante, no alejado de lo mundano sino subsumido en ello, como una rata en una licuadora. Tanto Rimbaud como Henry Miller son excelentes ejemplos de la actitud del hijodeputa. Sólo se puede a escribir como ellos siendo tal, porque los conduce la sinceridad extrema, no hay en ellos visos de buscar una beca, un premio o una publicación, dialogan con el pasado y con la posteridad como si estuviese frente a ellos con una botella de vino y trocitos de queso. El hijodeputa no busca serlo, simplemente se descubre como tal en su insatisfacción, no llega al arte pretendiendo ser artista, simple y sencillamente está ahí. El hijo de puta llega a publicar, pero ese no es su destino, ni siquiera escribir o pintar, lo hace por hijo de puta, por hijo de la chingada. Vive navegando la tradición, no se reconoce en ninguna escuela sino en la hijoputez. Su desvergüenza y su orfandad lo llevan a asirse de otros hijos de puta, así, lo mismo dice que Cristo es su padre, o Manuel Maples Arce. Como madre escoje a Alfonsina Storni o a Anaïs Nïn. La orfandad permite inventarse cualquier prosapia. Ser huérfano es estar libre de atavismos (aunque no de herencias), nada se debe a nadie, acaso se es acreedor de la humanidad por causa del nacer y del vivir surfeando la ansiedad. El hijo de puta es un enfermo, le tiemblan los huesos, le gruñe el corazón, tiene el alma llena de caspa y su espíritu sufre halitosis. No es una buena vida, ni mucho menos deseable, quizá como mérito posea sólo el desapego, porque como buen huérfano busca su casa en todas y ninguna. Cuantas veces le griten "hijo de puta", no devolverá sino el eco de un corazón roído e infeccioso. César, los que van a morir te saludan: Chinga tu madre. B. G. 2013

lunes, 15 de abril de 2013

¿Para qué leer?

¿Para qué leer? La soledad padecida por mi madre arrastró al mocoso que tuvo por hijo. Al verla mitigar su pena con revistas, folletines y cómics de Bugs Bunny (conocido como el Conejo de la Suerte, en aquellos años), resolví, a los cinco años, actuar de la misma forma. La lectura rompió el cerco de la soledad y el de la pobreza. Deseaba viajar, conocer otras latitudes fuera de Tlalnepantla. No había dinero para viajar a París, en los 80 eso hacían los ricos, nada más. Los libros me llevaron a ciudades destruidas mil años atrás, el Apocalipsis de San Juan me hizo, con sus 7  trompetas, retumbar al borde de mi cama; conmovido por la soledad de la criatura llevada a la vida por Víctor Frankstein, inició mi cruento romanticismo. Pero todo eso lo doy por sabido. Quien lee conoce la experiencia... ¿Y quien no lee? El sueño de la razón y sus monstruos Leer es una inyección antisoledad, para gente como yo, es una de las mejores drogas para evadirse de realidad. No es la única forma ni la mejor, simplemente no hay una mejor forma, a cada quien sus alucinógenos. Pensar que la lectura es una obligación humana o que leer nos hace mejores personas es un completo error. Es razonar como los hippies psicodélicos, cuyo plan consistía en inundar el sistema hidráulico norteamericano con LSD para construir una sociedad feliz. Por supuesto, quienes amamos la lectura, pretendemos arrastrar al mundo entero a nuestro vicio, tanto como los pintores, músicos, performanceros, cineastas y demás quisieran hacer. La lectura es un acto de amor y el amor no se impone ni se mandata. Vlady, el célebre pintor, decía unos años antes de su muerte: Leo puras cosas que no me gustan, pero hay que leer. No es necesario en realidad: hay que leer porque uno lo necesita, y si es prescindible en nuestra vida, más vale ocupar el tiempo de otra manera. El racionalismo, en su lucha contra el misticismo cristiano, donde toda verdad dependía de la voluntad divina, encontró en el conocimiento la felicidad y en el libro su principal difusor. Por eso, hombres modernos, creemos que todo lo afirmado en un libro es digno de crédito. Uno de los libros que más daño causó en mi vida fue Juventud en éxtasis. A mis 17 anos, presa de un irredento romanticismo mal comprendido, caí, fácil víctima, en un noviazgo tortuoso en el que todo el tiempo la culpabilidad cristiana acicateaba su látigo sobre mí. Aseguro que es un libro indigno, utilísimo acaso para fogatas. Cogito ergo sum, afirma descartes; coito ergo sum, responde Raymundo Ramos. Ambas sentencias deberían funcionar como imperativo vital. El hombre renacentista mantenía una actitud de apertura ante todo arte y toda ciencia. El hombre nascentista (que propongo para los nuevos tiempos), debe abrirse a la vida. No todo se halla en un libro, ni en la pintura. Henry Miller, voraz lector, declara en su vejez que prefiere leer personas. Leer es compartir con otro ser humano, como charlar, jugar basquetbol o un encuentro sexual. Así que cuando cierta persona se angustia porque lleva tres años sin leer nada que no sea Quino, Maitena y uno que otro reportaje, me pregunto, ¿cuál es el problema? Leer es la celebración de la intimidad voyeurista, no se lee entonces para ser más cultos o estar al corriente de las novedades. En lo que a mí respecta, encuentro placer en leer calles, personas, topologías femeninas. Me hablan las ranas y las cucarachas. Asisto poco a eventos literarios porque huelen a naftalina. Leer debe ser como manejar, bailar o tocar un instrumento: imperativos amatorios y no obligaciones. B. G.

lunes, 1 de abril de 2013

El Tren, B. G.

El tren ¡Chu chuuu…! Ya se va el tren El humo exhala Cuentos y cuentas La ventana es una adivina Que narra historias Sin hilo sin final ¡Chu chuuu…! Ya se va el tren Locomotora mortuoria La vía es la vida El tren el vaivén ¡Chu chuuu…! Ya se va Lejos Lejos Y yo me voy con él

viernes, 4 de enero de 2013

Señor oso

Te envidio, señor Oso, porque marchas a tu cueva, olvidas todo, vives en reposo, cubierto por ti mismo, satisfechas las ansias. En cambio acá, acá todo es trueno, rugido, temblorina, dolor de ramas, ventanas vacías, espejos ciegos, comezón celular. Sí señor Oso, te envidio, porque mientras digo y digo, tú ya vas a descansar. B. G.

miércoles, 2 de enero de 2013

Rosagara

Vientotrote Navegundo Sonambuteza Marreante Nubígica Tragicumbre Divinoche Mortanlar B. G.