domingo, 20 de diciembre de 2009

La Enfermedad del Petrarquismo

Medical Journal

La Enfermedad de Francesco

Benjamín García

Lo han dicho ya varios hombres ilustrados: el amor es una enfermedad, o un accidente; ambas cosas, tal vez. Se trata de una invasión patógena que irrumpe en el ser sensible, el del mundo físico, pero que, a su vez, causa delirios; de tal suerte que termina por afectar al ser total.
Causa una permanente distorsión de la realidad, de hecho rompe con todo principio de la misma. Por ello, resultaría más pertinente nombrarla como Enfermedad de Francesco, Petrarquismo o S. I. D. A. (síndrome de inmunodeficiencia afectiva).
Una vez contraído el petrarquismo, las cosas se cambian de extremo: la miseria es un jardín edénico si aparece el gen transportador; o un sitio despreciable ante la ausencia y desprecio del mismo.
Baste con tomar la distancia de un científico social mientras se observa a una pareja y se descubre el horror ridiculis: bicho, puchunguito, persona, bebé, corazón, mi vida, mitad, cosita, cielo, etc., etc. Todo ello aderezado con canciones que, como dice Andrés Calamaro: “Nunca tienen razón”: Te quiero, te amo, te adoro, eres mi tesoro, no me dejes nunca, voy a quererte toda la vida et alia.
Lo peor de la distorsión causada por el S. I. D. A. es que se convierte en una torsión, una verdad trastocada. Llegados a cierto punto, si hay correspondencia entre los agentes, el petrarquismo provoca en alguno de ellos la actitud de un espejo que absorbe a otro. La fusión trastoca a los enfermos y el mundo se ve cambiado, un lugar hecho para que existamos tú y yo, porque nacimos para encontrarnos y nada nos podrá separar. Verbigratia: Palinuro y Estefanía en la gran novela de Fernando del Paso. Claro que si uno lee La Cenicienta o la Bella Durmiente, o si tan sólo sigue alguna telenovela, descubre de inmediato que sin tensión no hay pasión. El petrarquismo, como todo drama respetable, necesita de antagonistas, o de fuerzas actanciales a las cual vencer: para que tú y yo juntos las enfrentemos y demos prueba de que nuestro amor es como el de ninguno.
Pero, como saben los físicos, una extrema tensión propicia una ruptura. He ahí lo más grave del síndrome de Francesco: la etapa superior que algunos llaman duelo, olvido. Y que sería más apropiado denominar Ariadnismo Hipertrofiado: ¿Por qué se va el ingrato? ¿Por qué me abandonas? Tiene dos grandes vertientes: la de la chancla que yo tiro, donde el paciente jura y perjura que él no pierde sino el otro. Y aún más grave, la Radiohedesia Creepesca, bautizada así a causa de la sensación de ser una basura, un pecador similar a Luzbel cuyo deseo es estar cerca de lo divino sin poderlo conseguir por estar lleno de imperfecciones: “Pero soy un arrastrado, un cerdo, ¿qué diablos hago aquí”.
En realidad lo que persiste es la distorsión, pero el objeto anhelado se ha convertido en una especie de furúnculo, protuberancia ajena a nuestra constitución normal. Debe entonces recurrirse a medidas extremas, a una cirugía: La Hablación.
La hablación tiene 2 partes fundamentales. Antes de verlas es preciso recordar que la ruptura implica un desequilibro absoluto, es como si un niño de 12 años recibiera un puñetazo de Mike Tyson. Todo se mira borroso, desenfocado. El paciente avanza a tientas, trompicones y tirando lo que halla a su paso.
Pero ello, la primera parte de la hablación consiste en hablandar el furúnculo por medio del sulfato bláblico, que genera un deseo de compartir la distorsión con cuanta oreja cruce el camino. A raíz del citado desequilibrio, es importante conducir al paciente con orejas lo más ajenos posibles, de tal suerte que, cuando se recupere la cordura, no exista el más mínimo indicio de remordimiento.
Las orejas son un remedio llevado con cautela. El paciente, como ocurre con otros fármacos, puede volverse adicto y llegar a una aguda añoranza; peor aun, a una profunda melancolía. Antes de ello deberá procederse con la etapa final de la hablación: la extirpación. El riesgo aquí es mayúsculo, no hay cirujano propio para la operación, sólo el paciente mismo.
Se trata de coger al quiste y extraerlo por completo, sin piedad. Para lograrlo es menester seguir el consejo del siguiente tema:
Por qué voy a llorar cuando te vayas
si alguna vez tenía que terminar
este cariño ardiente como el fuego
si se que el fuego se tiene que apagar

Por qué voy a llorar cuando te alejes
y digas que ya no regresarás
es cierto que me duele que me dejes
pero como otras veces ya se me pasará

Por que voy a llorar por tu abandono
si ni parientes somos
lo mismo a mi me da

Si antes que tu ya había tenido otros amores
que en su momento quise tanto como a ti
cuando alguien muere siempre se le mandan flores
y tu ni flores vas a recibir de mí.

Es decir, la extirpación es psicofísica. El paciente debe volverse consciente de que el petrarquismo consiste en una alucinación de principio a fin (con algunos elementos reales, pero alucinación a final de cuentas).
Si hemos llegado a este nivel, basta sólo con afirmar las palabras de Borges: “Yo no hablo de venganzas ni de perdones: el olvido es la única venganza y el único perdón”.
Se habrá recuperado la inmunidad afectiva y la capacidad de volver a perderla.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Espejo enamorado

Espejo enamorado



Benjamín García

El amor es un espejo
Que rompe
En mil cristales
Y una maldición
La bella es un oso
Que desesperado
Quiere mirarse

El amor es una mirada
Sin poder verse
La bestia un espejo
Y el espejo un amor
El amor una bella
La bella la bestia
Y todo un reflejo
De otro reflejo
Mirándose en la lejanía
Del polvo
Arrobo del mar

Club derrota

Club derrota


Benjamín García

Dice Gandía
Que en la vida
Todo el tiempo
Se hace el ridículo
Demasiado corta
Y a veces sólo
Alcanza para ser
Aprendiz
Y yo le digo
En el club derrota
Hemos caído y caído
Y volvemos a subir
En la vida no se aprende
Se conoce un poco
El camino la vera
El aullido el silencio
La entrega el hastío
Saborear ese goce
De no haber llegado
Y comenzar el revolver
De cada mundo nuevo
Anudar la envoltura
Arrojarla en la cena
Aprendices del ridículo
La derrota es el camino
Para elaborar el cielo

lunes, 14 de diciembre de 2009

Octavenus

Octavenus

Benjamín García

Arribó con el quinto sol
Vagina descarnada flores en hilera
Y ojos pluricolor grabado
Su quimera falsa phoenix policía
Dedos carcomidos y figuras en las uñas
El vapor de la ducha rosado
Y cielo quemaba pene leproso
Una carta sin sobre hoja letra
Tarumbamores Conde ¿Elena? París?
La manzana derrochada y con gusano
Hay una esponja en desgracia
Y todos saben
Todos saben dos desayunos superan a uno
Tres hoy palidecen al ayer
Habrá mañana para los números
Y vendrás en mirada fuga

Arribó con el quinto sol
Noticias negriarcoiris
Alucinaciones esparcidas
Aún no hay lluvia
Mas ya se junto la nieve
Los cuchillos de agua
Y la flor de hojalata
Escurre sudor en la madera
El pavor hace presa del crujir

Arribó con el quinto sol
Su sonrisa chimuela
El ano repleto de misivas
La gloria en las vísceras
Y esa actitud de espejo
Que devolvía voces
Una de ellas sonreía

"Oye florarcángel
Ve abajo no hay suelo
Ni flotas ni hay espacio
No enfades por tu verdad
Se ha ido fue irá
Y sin sol y sin luciérnagas
¿Podrías ser estrella?
Tiernas llamas sin color"


Arribó con el quinto sol
Dando rosas flatulentas
Arrojaba besos anaranjados
Sobredosis de harina y grasa
Sólo así mi boca parió
Y la indignación en lengua

"Hoy es un día de mil watts
Basura y reciclaje Basura y reciclaje
Encendedor marcha y al arranque vía
Hache ese cuatro cinco y seis
Orbi et orbi micrófono ampliado
Alcance de mil radios honores y música
Himen balanceando badajo en metal
¡Clang! ¡CLANG! ¡Claaanggg!
Un kilo de carne
Y el periódico por favor
HOY GINSBERG RECIBE MEDALLA
Hay trajineras hundiéndose en el periférico
Canela y especies agrias
Bebe y descansa Descansa"

¿Para qué los zapatos
Hermosos callos con vidrios
Y la esperanza ancla en hielo
El esquimal regala a su hermana
La hermana reparte a su madre
"El todo alquila iglú"

Arribó con el quinto sol
Cara lavada y aún manchas
Frecuencia ondal canzar turo ¿la espada?
¡Señores! Se acabó el esperma
Clave cero uno cero uno
¡Señores! También los óvulos
¡Ha muerto!

Se ha ido fue irá


El sol
El sol
El sol

Arribó sobre luna luna
Y luego de besar con dedos
Agitó pechos armados
Adios
¿Hoy?
¿Mañanayer?
¿Hielo?

El sol
El sol
El sol

Burroughs y la escritura

Burroughs

Sólo hay una cosa de la que puede escribir un escritor: lo que está ante sus sentidos en el momento de escribir... Soy un aparato para grabar... no pretendo imponer relato, argumento, continuidad... En la medida en que consigo un registro Directo de ciertas áreas del proceso psíquico, quizá desempeñe una función contar... no pretendo entretener... p. 219 El almuerzo
Posesión, lo llaman... A veces una entidad se mete en el cuerpo –perfiles vacilantes en amarilla en amarilla mermelada de naranja- y las manos se mueven para destripar a la puta que pasa o para estrangular al feto con la esperanza de aliviar la escasez crónica de viviendas. Como si yo estuviera normalmente allí, pero sujeto a perder la cabeza de vez en cuando... ¡Falso! ¡Nunca estoy aquí...! Algo que nunca posee totalmente, pero de alguna manera está en situación de impedir movimientos imprudentes... Patrullar es, de hecho, mi ocupación principal... Por severas que sean las medidas de Seguridad, siempre estoy Afuera, en algún sitio dando órdenes y Dentro de esta camisa de fuerza de mermelada que cede y se deforma, pero que se rehace siempre antes de cada movimiento, pensamiento, impulso, marcado por el sello de la inspección ajena... p. 219-220 El almuerzo

Los escritores hablan del dulce olor enfermizo de la muerte, cuando cualquier yonqui puede asegurar que la muerte no tiene olor... y al mismo tiempo un olor que corta la respiración y olerla a través de las circunvoluciones color rosa y los carnales filtros de sangre seca... el olor a muerte es inequívocamente un olor y ausencia total de olor... la ausencia de olor hiere el olfato primero porque toda vida orgánica tiene olor... se siente la suspensión del olor como los ojos sienten la oscuridad, los oídos el silencio, el sentido del equilibrio y el de localización, la tensión y la falta de peso. P.220 El almuerzo

El oráculo

El oráculo


Herminio Martínez

Se oyó decir que vino de muy lejos,
azul como el desdén de un importante.
Azul como la piedra de una lágrima
que por su origen sólido es preciosa.
Azul como el oído de los músicos.
Azul como ese cráter de la luna
donde Dios guarda el talco de sus hijos.

Azul como el pellejo del cansancio
que alguien cuelga en los hilos del reposo.
Como el servil haciendo reverencias.
Como la primavera con sus lunas
de niñas pellizcándose la especie.
Como la orilla donde come el aire.
Como el rostro infantil del desaliño.
Como la dinastía de las palabras
que tienen la misión de ser ovejas.
Como la picadura de los mínimos
que salen a rugir sin comentarios.
Como la aburrición que se pasea
vestida de muchacho en un domingo.
Azul como la cara del que pone
todavía la ilusión a su servicio.
Azul que no sabe por qué vino
a darte una lección de habla podrida
con todos los diplomas en el crótalo.
Como la nieve con su ajuar de plumas.
Como la lija del talón de Aquiles.
Azul como una lámpara con frío.
Como el filo temblando en el acero.
Como el gozo en su tálamo de pétalos.

Antes de que la forma te posea
vamos a hablar nosotros de hombre a hombre,
de animal a animal, criatura amarga,
que eres en el discurso de tu charco.
Frente al burdo diseño de tu máscara
hasta el hijo de Dios se arquea flaquísimo
mientras azota su tambor el mundo
y emerge, adolorida como un perro,
la voz humana, dulce por su música:
una palabra verde, un caserío
para albergar la noche que ya viene,
auque también asile tantos lobos
que a todos nos enturbian las mañanas.
Para apurar el cáliz del asombro
Emigramos del útero al dilema
donde el enigma inflama su burbuja.
De nada sirve el herbazal de tu habla
para que el domingo desayune
campo de frescas hojas como un bóvido.
Detrás de los espejos y los muebles
donde toda la vida sentó su alma
la fortuna, descalza, con un índice
distribuye la dicha entre los cerdos
que también son azules como cauces
de rumor transportando fetideces
y a los pobres los deja sin un ojo
esperando del caos una respuesta,
Para qué repetirlo, anda el enérgico
vestido como un sol entre la nieve
y la imagen larvada del ególatra
que porta su pronombre peor que un górgoro;
el soberbio con su ínfula parada,
el bilioso en su témpano de lumbre,
la risa crapulosa del mediano,
el borrón purulento del hipócrita
la sarna pedagógica de algunos
que se rascan el hecho de ser líderes,
el ídolo en su cápsula de estruendo,
la estupidez en bata de entendida,
autores que no son más que currículum,
becarios de la pus, hijos serviles
de las revistas y el abecedario,
modelos obsecuentes de la tribu
que se come las heces del patriarca,
el ansia de la res en labios de hombre,
no de mugir sino de darle un himno
al mundo que, supone, la festeja;
el déspota con puntas en el modo,
el turbio en su materia de ademanes,
el sexenio rapaz de los conejos,
rufianes con el yo de pipa y moño,
el hueco con su instinto de admirarse
lleno de sí como de lodo un charco,
la garrapata que echa por delante
los garfios para gozo de su efigie
y el superfluo en su módulo que flota
en el sopor malsano de la herrumbre.
Azul como un estómago sin grasa
o una cintura donde crecen nísperos
Azul como el mentón de un eminente,
como el habla de vidrio de los léperos.
Azul como las canas de un letrado.
Azul como la gripe de un gendarme.
Azul como el carruaje de los déspotas
en que suben y bajan a la historia.
Azul como el monólogo de un ebrio.
Azul como el presagio de un desastre
y las pedradas con que se le echaron
encima a la edición de tu presencia.
Azul como el ronquido en sus curules.
De ese color y su alma también era
la arena movediza de la náusea,
la ventana al desdén siempre oxidándose,
un árbol con sus ramas de alacranes,
la reata de mil nudos que es el viento,
una estrella cayéndose en hilachas,
un futuro de espesos lodazales,
un caminar a trancos por lo fétido,
la oscuridad sentada entre fulgores,
hidra del mal, parada en sus pilares,
tigre cuya bravura no es mas que hipo,
una sombra en fragmentos despeñada
del propio precipicio de su estirpe
aunque avance con poses de sociólogo
y te presente partes de científico.
Frente con telarañas en tumulto,
veterano oficial de la diatriba
antes que lo deshaga cualquier grano
de sal sobre su cuerpo de molusco
o extienda sus tubérculos golosos
y lleve sus ojeras caminando
por llanuras de sueños esparcidos
a ver si lo conoce el de ser alguien.
Tiene todos los nombres del malogro,
es la piel atezada del insulto;
tumor abierto derramando podre,
gramática de espinas para el ánimo
hasta quedar en cúmulo de astillas
maligno como un ganglio que se pudre.
Azul como el olvido en sus poblados.
Como la antigüedad en sus museos.
Como la omnipotencia en sus informes.
Azul como el armonio que la lluvia
toca mientras avanza por la tierra.
Azul como una estatua sin narices
que se quedó en el tiempo retratada.
Azul como los sauces que se entumen
al peso vegetal de la hermosura.
Como el aroma a pan en un convento.
Como el sabor a cobre del ridículo.
Azul como las púas de los magueyes
que coronan linderos y dan pánico.
Azul como el desplante que camina
y se pone corbata igual que muchos.
Azul como las ubres de una santa.
Azul como los nervios de un eufórico.
Azul como el coraje de los cónyuges.
Azul como el amor a la lectura.
Azul como las ganas de hacer prosa
que fluya, que retumbe, que llovizne.
Azul como el decoro en una iglesia.
Azul como un geranio en la ventana
o como la alegría de los imbéciles.
Azul como ese líquido que brota
del corazón al ver pueblos con hambre.
Azul como la torre de la risa.
Como el dengue del chopo sobre el río
y el dorso del desdén cuando se arruga.
Como un ferrocarril aullando lejos.
Azul como los gatos de la aurora
y como las luciérnagas que tejen
el velo agujereado del insomnio.
Azul como el que siempre llega tarde.
Azul como un bozal para el resuello
de la gente que muere a cualquier hora.
Como la ofuscación que en una calle
busca dónde sentarse al mediodía.
Como el araño umbilical de un tímido,
como la menstruación de una princesa,
como el sudor oreado de los místicos
y el vientre octagonal de los canónigos.
Como la solead cuando echa humo
por las cocinas en las poblaciones
y como la ventana donde acoda
su alma entre pedestales el fanático.
Como la indiferencia de los dignos,
como las multitudes que imagina
en sus sueños de gloria el literato.
Azul como el eructo de un emérito
o como el empedrado de las várices.
Azul como las ingles de una reina.
Azul como las lágrimas de un viudo.
Azul como la hierba de la mula.
Azul como el abdomen de un artista.
Azul como las uñas de un ahogado.
Azul como la luna en el invierno.
Azul como la encía de la soberbia.
Azul como el ombligo de los fetos.
Azul como la nalga de una mona.
Azul como la lengua de la iguana.
Azul como la dicha del que cena.
Azul como la caca de un pontífice.
Azul como los labios de una diosa
pero también igual que la arrogancia
con la que alguien se entiende con el ínfimo
hirviendo en su postura rutilante
como un guiso celeste de gusanos.
Como la faz esquiva del sarcástico
que tiene el paladar también de rata;
Azul como el respeto que pregona
Cualquier traje con un bandido adentro.
O la bolsa de cuero echada al hombro
de la mala intención que anda buscándote.
Azul como el diafragma de los críticos
y como las serpientes que se enroscan
en el cráneo de aquel que te merienda.
Como la sed del que en pezones piensa.
Como una rana encima de otra rana
haciendo ranas con rocío y espuma.
Como el cariz que toma en un instante
quien se arrima a quererte con su abrojo.
Como la luz cuando al llover se inclina
a que la bese en la penumbra el aire.
Azul como los ejes donde gira
el mundo que es terraza para todos.
Azul como las copas donde beben
eternidad los nombres de los árboles.
Como la melodía de una guitarra
que alguien toca en el fondo de sí mismo.
Como la paz que pasa de puntitas
para no despertar ninguna guerra
en los malentendidos de los prójimos
o en las desavenencias entre vástagos.
Como la jerarquía que tiene gradas
para sentarse libre a contemplarnos,
y como los bramidos de los ciervos
Que se entregan a la hora del crepúsculo.
Como una biblioteca a media noche
donde alguien crea un libro de la nada.
Como el perro de Dios entre las sillas
de la sala del trono donde asiste.
Azul como el catarro de un iluso.
Como el lado benigno de un ilustre,
como el índice córvido del pérfido.
Azul como el honor de una muchacha.
Como la cresta de la altanería
que tiene un gallo para cada pico.
Azul como la alfombra del silencio
y las venas de sal de la criatura
prodigiosa y enorme del océano.
Azul como ese límite que estruja
la mirada de tan abierta a lo hórrido.
Azul como las babas de un avaro.
Azul como la faz de un envidioso.
Como el torrente trepador del humo.
Azul como un ropero de la infancia
y como la siesta de un presbítero
y como el ataúd del aguacero.
Azul como la cuerda del suspiro.
Azul como la alfalfa de los mares.
Azul como el cu cu de las palomas.
Azul como los hijos cuando nacen
y como los testículos de un príncipe
y como la voluntad de las gallinas
que para que la gente duerma a gusto
se meten a poner sueños temprano.
Azul como las crines de un cometa.
Azul como la mugre de un arriero.
Azul como las moscas de un cadáver.
Azul como el aroma de las vírgenes
y la savia viscosa de los chismes,
como la línea curva de la ausencia.
Como las canas de un profeta bíblico.
Como el ronco tambor de la llanura.
Azul como las cejas de un retrato.
Azul como la voz de un académico.
Azul como el deseo entre laureles.
Azul como el colmillo del que escupe
con un modo de ser que es de caoba.
Azul como un muchacho mentiroso.
Azul como los huesos de la lástima.
Azul como una bruja cariñosa
y como un trovador largando el alma
en un oasis donde cae la brisa.
Azul como las barbas del elogio.
Como la claridad que tiene lomo
donde la luna carga los recuerdos.
Como la antigüedad cuando tropieza
con su derecho de llorar por épocas.
Con la sinrazón en su barbarie.
Como la aristocracia en sus figuras.
Como el martes en un día despejado.
Como la comezón de un estudiante.
Como el cabello púbico de una ángela
O como el prepucio de un labriego
Como la caridad que tiene lomo
donde la luna carga los recuerdos.
Como la antigüedad cuando tropieza
con su derecho de llorar por épocas
como la sinrazón en su barbarie.
Como la aristocracia en sus figuras.
Como el martes en un día despejado.
Como la comezón de un estudiante.
Como el cabello púbico de una ángela
como el prepucio de un labriego
que se asoma a orinar en la neblina.
Azul como la esposa de un notario
a la hora de rezar sus devociones.
Azul como la vida de un monarca.
Azul como la caspa de un político.
Azul como el ladrido de aquel cuervo
que te quiso morder en el periódico.
Azul como los dientes del elote
que se fraguan en leche endurecida.
Azul como la amante de un obispo.
Azul como un caudillo entre parvadas.
Azul como la tinta de un anónimo
y como los riñones de un poeta
y como la s mejillas de los huérfanos
o la rodilla de la zarza en viernes.
Azul como el biscocho interminable
que Jesucristo repartió a sus pródigos.
Y como el trono de la fantasía
donde me siento a gobernar imperios

viernes, 11 de diciembre de 2009

Compasiòn en el metro

video

“Remiten a buey al juzgado por invadir la vía pública”

Noticias surrealistas

“Remiten a buey al juzgado por invadir la vía pública”

Un toro de nombre consentido fue detenido por una activista en defensa de los animales (Alejandra Alducin), consentido iba a mostrar sus trucos de hacer el muertito, hincarse y dar la pata. Se le trasladó al juzgado cuarto. (15-12-01, periódico Metro, p. 19)

La inmortal

La inmortal

Benjamín
García


Era tan necia que se negó a morir

domingo, 29 de noviembre de 2009

Manifiesto Orquídea

Manifiesto Orquídea

La literatura es inútil en el sentido predicativo, la literatura es un placer sedicioso que detona en el ser humano al humano mismo.

Por ello la literatura es un tiempo fuera del tiempo, desde que fue impuesto el calendario gregoriano por sobre otros, hemos tenido una visión y una desesperación por el tiempo, en los escritos el tiempo es una flor deshojándose no en pétalos, sino en otras flores.

Es cierto que los versos no derriban muros, pero son como el agua que contribuye a erosionarlos.

En poesía la cuestión no está entre el verso clásico y el verso libre, sino en la imagen: el polvo enamorado de Quevedo o los ángeles con el dinamo estrellado en la maquinaria de la noche de Ginsberg.

El papel no es el hombre pero el hombre es el papel.

La poesía no tiene otra labor que describir lo indescribible, decir me duele no dice nada, decir que hay una solitaria devorando el corazón de un hombre lo explica todo.
No es que se necesite ser pobre para ser artista, mas es difícil imaginar a Bill Gates o a Carlos Slim dándose al trabajo de mostrarnos las maravillas de la tía Chofi o exclamando: “Salid sin duelo lágrimas corriendo”.

sábado, 28 de noviembre de 2009

No recuerdo el autor

Dodecálogo de un cuentista


1) Contar un cuento es saber guardar un secreto.
2) Los cuentos suceden siempre ahora, aún cuando hablen del pasado. No hay tiempo para más, y ni falta que hace.
3) El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento. O, mejor dicho, su muerte por asfixia.
4) En las primeras líneas del cueto se juega la vida, en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, al contrario de lo que muchos piensan, si es demasiado brillante se olvida fácilmente.
5) Los personajes que se presentan, simplemente actúan.
6) La atmósfera puede ser lo más memorable de un argumento. La mirada puede ser el personaje principal.
7) En narrativa, el lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.
8) La voz del narrador tiene tal importancia que no debe notarse. Resulta más fácil mentir desde la discreción que desde la exhibición o el ingenio.
9) Por excepciones que puedan ciarse, la frase corta resulta más natural para un cuento. Corregir: reducir.
10) En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad cabe en un minuto.
11) Terminar un cuento es saber callar a tiempo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Posidipo

(siglo I antes de Cristo)

Una entrevista con el Invencible

—¿Quién es usted?
—El Tiempo, el Invencible.
—¿Por qué camina siempre a grandes pasos?
—Me alejo pronto porque voy de prisa.
—¿Y para qué las alas?
—Siempre vuelo.
—¿Por qué lleva en la mano una navaja?
—No hay filo más agudo que el de mi arma.
—Nadie nunca será capaz de asirme
por más que lo desee.

Safo
(hacia 612 a. n. e)

Plegaria


Mi oración
consta de dos palabras:
te deseo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Abismo en el sol, novela, presentación

L a o r q u í d e a e r r a n t e p r e s e n t a:



Anduve imaginando

Novela Abismo en el sol

Martes 1 de diciembre de 2009

Foro Mauricio Achar de la librería

Ghandi de Miguel Ángel de Quevedo.

19:00 hrs. Vino de honor



Abismo en el sol es el estreno de Benjamín García en la novelística. Con esta primera entrega, el autor nos sumerge en una narración de brillante vulgaridad y cautelosa sapiencia para desmenuzar la búsqueda constante de unos adolescentes condenados e impulsados por sus sueños.

Una historia vitalista que rompe con los esquemas tradicionales del género, que nos imbuye con el existencialismo crudo y poético de personajes buscadores y decepcionados, de carne y hueso; con la visceralidad de un escritor desmedido y trepidante. Abismo en el sol, una obra que hiende la realidad de un Estado de México universal.

Everest Landa, Music Life, El Universo del Búho






Fragmento de Abismo en el sol

Quizá Brenda también se sentía enamorada, mas no deseaba complicarse la vida entre lo que sentía por El Loco y lo que sentía por su novio, ¿por qué todo tiene que ser renuncia? Y si de eso se trataba, Brenda no se andaba por las ramas: renunció a los dos. Se lo hizo saber a Augusto, quien no hizo mayores aspavientos, la dejó en paz, ni siquiera la buscó para platicar, se hizo por completo a un lado y decidió que no servía para el amor. Las ama uno y se van, es mejor odiarlas. Un discurso falso en realidad, no podía odiarlas, pero hizo una efectiva campaña contra las hembras y a favor de la recuperación del macho. Imprimió un volante que repartió por doquier:

Razones para someter a las mujeres:

Es un acto de defensa y prevención: si no se les somete uno se verá sometido.

Si es verdad que son más inteligentes, pues no queda más que ser más astuto; es decir, enamorarlas y mantenerlas en ese estado.

Históricamente la estrategia ha sido la de la sombra, la de la gran mujer detrás del gran hombre. No se les debe marginar, al contrario, se les debe impulsar y nosotros debemos asumir el papel del gran hombre detrás de una gran mujer; es mejor estar detrás haciéndoles el amor que adelante ocultándolas; así desenmascararemos su estrategia.

En verdad el amor y el odio a las mujeres son la misma cosa, lo ideal sería practicar la indiferencia, pero como es difícil, y corremos el riesgo de aumentar la población homosexual con tal medida, optaremos por un odio sedicioso.

Es importante recuperar al macho, una especie hoy día en extinción; sin embargo no debemos caer en este burdo macho antiguo, ridículo, nuestro machismo debe ir acorde a los tiempos; no hay por qué golpearlas ni menospreciarlas ni nada por el estilo, basta con que nos mantengan.

Un mundo se avecina y será nuestro el dinero de la vecina.

Comenzó a repartir sus volantes en las plazas comerciales: de la mayoría lo corrían. Pero el gerente de una gran plaza lo invitó a comer. Platicaron sobre el neo machismo. Era un gerente joven, muy enamorado de su esposa, a la vez que agobiado por las cuentas, un bohemio frustrado: “Mi mujer cree que es mi obligación pagar todo, ¿sabes? No lo es, por eso apoyo tu provocación”. Al despedirse el gerente le dio unos billetes para que El Loco pudiera imprimir más volantes.

También conoció a un pintor que se rió durante unos seis minutos. “Acompáñame a mi estudio, chico, quiero mostrarte algo”. El pintor había capturado a cientos de mujeres en sus cuadros, mujeres de todos los tipos, en todas las posiciones imaginables, en toda la gama de actitudes y gestos admitidos por la feminidad. “Me obsesionan las mujeres, desde niño, y esa obsesión me ha llevado a recorrer el mundo”.

jueves, 19 de noviembre de 2009

el mar no ha muerto

El mar no ha muerto


31 de marzo

Benjamín García

Perderán
Perderemos
Un hombre bate
A izquierda y derecha
Gusano enfebrecido
Deslizándose cual saliva
Vomita libélulas y moscas
La dignidad hiere
A las lumbras ígneas
Perderán
Perderemos
Dice Scolt Ritter
Millón y medio de asesinados
La guerra no dispara
Lleva años y somete
Al estómago de piedra
Oh flores llenas de sangre
Con pétalos que oran
Oh espejo de Sherezada
Lleno de las figuras bailotantes
Oh vida
Qué deuda pagamos
¿Así cobras la factura?
Perderán
Perderemos
El cielo es un ansia aguileña
Al ver al diablo geranio
Geranio giratorio gris grosella
Ansia
Perderán
Andamos por matarlos abrazados
Perderemos
Las vidas se cobran y nos vamos
Hemos perdido
No hay bandera blanca
Sólo un río anegado y seco
Un mar que se ha muerto
Pero todos somos gotas
Volveremos a llover:
Yo lluevo hoy
Tú llueves mañana
Nosotros lloveremos
Y el mar volverá ha rugir
El mar no ha muerto

viernes, 6 de noviembre de 2009

hey!!





Poema, José Pascual Buxó.

Sólo tu nombre.

Lo conozco y lo guardo.
Llamo en la noche,
emerge mi cabeza
del agua solitaria
y llamo.

Sólo tu nombre.

Aguas alucinadas,
escucho el rumor de tus brazos.

Un instante
Abro la boca
-aire y ceniza-
y llamo.


Café de Madrid

Carlos Blanco Aguinaga

El sueño que sueñas
conmigo
siempre lo sueñas
sin mí.

Cuando sueño contigo,
En cambio,
soy yo quien está
sin ti.

Idénticos en soñar
ausencias,
¿volveremos a abrazarnos
frente al mar azul?







Aforismos de Pessoa

No hay normas. Todos los hombres son excepciones a una regla que no existe.

El hombre no sabe más que los otros animales; sabe menos. Ellos saben lo que necesitan saber. Nosotros no.

¿Si de mí no me acuerdo, como me acordaré de ti?

La belleza es griega. Pero la conciencia de que sea griega es moderna.

La gramática es más perfecta que la vida. La ortografía es más importante que la política. La puntuación dispersa a la humanidad.

Minificciones

Benjamín García


Teagonía


Morirse en la cruz: ¡Qué supremo egoísmo!


Tragedia (Variaciones chespirianas)

Oye Lucas, ¿sabías que la gente anda diciendo que tú y yo estamos cuerdos?

Ovidio
Y en verdad os digo que a la que no os cojáis no os la habréis cogido.

Patíbulo socrático

-“¡Eres un conformista!”, reclamó ufano.
-“Cual debe, no soy de los que se conforman con su inconformidad

Jazz

Parker y Dylan Thomas

“Ando sólo entre una multitud de amores – decía Dylan Thomas, el poeta favorito de Charlie –, gozoso del amor, de sus lluvias; del amor del ruido, de sus propios suspiros y los placeres de sus propios padecimientos”. P. 9, El sonido que viene de lo alto. Sergio Monsalvo. John Coltrane.

El Dandy del jazz

“Y las corbatas arrugadas, todas en el mismo lugar. ¿No eran todos unos dandies (los jazzistas)? Las corbatas amarradas en el cuello o el brazo: ¿Y qué? Charlie era un personaje balzaciano y como tal caía en la definición del escritor sobre el artista: “Éste es una excepción. Es elegante y descuidado alternativamente; viste a su antojo y no padece las leyes de la moda, las impone. Tanto si se ocupa en no hacer nada como si medita una obra maestra sin parecer ocupado. El artista constituye siempre la expresión de un pensamiento elevado. Posee elegancia y vida propia porque en él todo refleja su inteligencia y su gloria”.
“Charles Christopher Parker abandona su cuerpo el 12 de marzo de 1955 en Nueva Cork, riéndose a carcajadas mientras veía la tele”. P 10 El sonido que viene de lo alto. Sergio Monsalvo. John Coltrane.

Hechizo

Hechizo


Benjamín García

Enterraré sus ojos bajo una catedral. Mil años después, convertidos en gema, algún valiente los usará para salvar al mundo. Ya no veré eso, ella tampoco, pero será entonces cuando la mitad de su corazón y la mitad del mío latirán en un ritmo común.

Textos varios de autores varios

Historias
Luis Felipe Hernández

1
Ayer tomé un rollo de papel higiénico y miré a través del tubo como si fuera un catalejo.
Supongo que a la gente que viajaba en el vagón del subterráneo en el cual hice esto, le molestó sentirse observada.
2
Me quedaba una aspiradora por vender. Toqué en una casa. Salieron dos hombres. No parecían hermanos. Ni familiares siquiera. Ponderé las ventajas del aparato, luego que me invitaron a pasar. Uno dio “la compro para mí”, el otro replicó “No, la compraré yo”. Comenzaron a discutir. No teniendo más aspiradoras que venderles, tenían que reaccionar con rapidez: “Mire, usted puede comprarme el aparato –ofrecía a uno de ellos y volviéndome al otro-, y usted puede comprarme los aditamentos: mangueras, tubos, extensiones, lo que guste”.
Pareció como si les hubiera dado la receta para transformar los metales en oro, y accedieron. Compró cada quien lo suyo y yo salí tan contento. Cosas de las ventas.
3
Entiendo que si uno fue suscriptor de alguna revista y dejó de serlo, los de la publicación sigan enviándole mensajes y propaganda, por si alguna vez uno decidiera usar sus servicios de nuevo; pero ¿por qué razón los de la funeraria donde mi madre contrató un paquete continúan enviándole publicidad, si la buena señora empleó el mismo hace tantos años?
4
Hoy se me pegaron las sábanas y no me he bañado para no salir de casa con ellas empapadas. Ha sido un verdadero calvario traerlas recogidas sobre mi brazo izquierdo, todo el día. Doy una pinta entre Gandhi y Jesucristo, de lo más extraña. Con ellas arrebujadas sobre mi regazo, escribo esta nota.
Sólo espero que por la noche, cuando se encuentre de nuevo en la cama, reconozca que su lugar es ahí, y no pegadas a mi cuerpo. Es la primera vez que me arrepiento de dormir en una king size.
5
La diferencia entre ser uno más y ser de gran prestigio consiste en la exclusividad. En la sucursal bancaria de la cual soy gerente, la clientela lo nota: mientras en otros lados sólo cobran comisión por pagos de servicios a personas que no tienen cuenta con ellos, nosotros cobramos, nada más llegar, un cover o cuota de entrada. Todavía más: tenemos un cadenero o fisonomista en la puerta, que elige quiénes son dignos de entra.
Una vez en el interior, hay derecho de apartado en la unifila; y el cliente puede elegir ser atendido en la caja por un hombre o una mujer, previo pago de tal privilegio. Si responde que le es indiferente, le cobramos una cuota mayor, por gris.
Estos son sólo unos ejemplos de lo que puede marcar la diferencia entre se uno más, o ser realmente exclusivo como institución bancaria.


Desolación
Joan Alcover 1854-1926
Palma Mallorca, abogado.
Muere su primera esposa, su hija, su hijo y luego otros dos.

Esqueje: fragmento de raíz, tallo u hoja capaz de reproducir sexualmente toda la planta

Esqueje soy de un árbol, ayer esplendoroso,
cuya sombra cobijo daba a los segadores;
mis armas, una a una, rompió la tempestad,
y el rayo, hasta la tierra, en dos partió mi tronco.

Brotes de hojas escasas coronan este trozo
abierto y sin entrañas que de mi tronco queda;
mi leña vi quemarse; como un humo de fiesta
al cielo vi volar lo mejor que hubo en mí.

Absorbe amarga vida mi raíz prisionera,
siento brotar las hojas, siento correr la salvia,
y hasta que caiga tengo un único consuelo.

Indica cada herida una rama arrancada;
Sin mí, nada diría la mitad que me falta;
Vivo para llorar lo que de mí está muerto.
Argonautas 2
Felix Suárez

Remo la noche inacabable.
Vengo remando hace cuarenta años.
tengo hijos, hijas y habría querido para todos ellos
una vida sin remos
y hermosos ángeles guardianes.

Pero sé bien
que no a otra cosa hemos venido
sino a remar, aspas de ciego.

Oigo a mi lado el chapoteo
nocturno de otros remos,
otros que van o vienen, ejemplo del chorus repeat
o vienen y van
-gimiendo-
hacia ninguna parte.
Declaración de parte
Felix Suárez

Que he perdido el tiempo, Quintiano. Ni lo digas. En todos estos años de vigor pude haber acumulado fortuna, creado fama y haber escrito, sí, todos esos libros diversos por lo que hoy preguntas. He perdido el tiempo, lo sé bien. Otros, no sólo han conseguido el aplauso unánime del pueblo de Roma: hasta en las Galias se mencina con admiración sus nombre. Otros más –me dices tú- han ganado ya el lugar de los sofistas en las plazas y en los grandes torneos literarios.
Me he quedado atrás. El tiempo se me ha ido como un carro sin auriga, y yo, aquí, enceguecido, entre sencillas cosas y lances sin importancia. Viviendo nada más.
Estoy perdido: no sabrán de mí por el filo de mi espada y manos aún por la gloria de mis pobres versos.
Que he perdido el tiempo, Quintiano, dices bien.


Recriminaciones de Uno y sus deseos
Emilio Coco (1940)

Ahora que estoy aquí en los campos eternos
donde la hierba tiene punta de queso
y las colinas son de pastaflora
en que hundir mi hocico hasta el cuello
os quiero contar de cabo a rabo
por qué una noche me dejé morir
atormentado por los aguijonazos del veneno
y por la indiferencia de mis dueños.
Qué mal hay si Herminia a escondidas
me mimaba con cualquier golosina
-pedazos de mortadela enranciada
escamas de parmesano enmohecido-
y sus ojos irradiaban alegría
si le daba la pata como agradecimiento
o me echaba a sus pies con la cola
que se agitaba a sus tiros divertidos.
Uno que ladra sólo a las ardillas
y a los conejos del bosque no es un perro
que no aguza las orejas y que no gruñe
si oye pasos sospechosos tras la cancela
y si llega gente extraña le hace fiestas
como a los de la casa no nos hace falta.
Os he quitado también el fastidio de la perrera
consumiéndose entre tristes gañidos
para no estropear la fiesta de Valeria
que con sus grititos y sus remilgos
extasiaba a su mamá y a su papá.
La noticia os llegó por teléfono:
Ha muerto Uno, sin ningún comentario.
Sólo Francesca se enjugó una lágrima
y me lloró en silencio sobre la cama
ella que de los perros tenía un gran miedo.
Desde el cielo donde ahora me entretengo
Con el ratón envenenado que tragué
Por juego entre las trampas como veneno
Os envío una lamida y un reproche
En la juerga humana que no hace justicia
A nuestra lealtad, lo siento mucho:
Fuisteis unos perros, no digo más.
Fuisteis unos perros, no digo más.

Posdata

Si pensáis erigirme una tumba
que sea en el bosque allá donde el sendero
trepa entre las zarzas hacia el monte
en el sitio en que jadeante por la carrera
me detenía a marcar mi territorio
con un breve epitafio en donde diga:
“De la raza canina fue escándalo.
Generoso con todos... incluso con los ladrones”.



Simpatía

Norma Bazúa

Entre mi gato y yo
hay un convenio eléctrico
un puente de simbiosis que me eriza

Cosmos diminuto
entre luces de mi pelos y sus descargas
sombras comunes atrapan ruedecillas de luz

Su piel lanza insolentes luminarias
mientras la dulzura me circunda
cunde por mi piel la suavidad de su sigilo

Nos miramos audaces escrutinios
mis ojos espejos de sus ojos en una copa de asombro
mientras algo de mí se desprende

Entre él y yo Qué pequeño el espacio
Qué miniatura el tiempo
Un estallido velocidad luz
el maullido de la onda atravesando laberintos
que no acometen más mi libertades

He ido haciéndome gatuna
al acostumbrarme a la domesticidad de los cojines
al placer diminuto de lengüetear la leche

Con disimulo recuento los rincones
ensayo garras dispuestas
estrujo manteles
rasgo ventanas por tardes ya cansadas
El gaterío que ahora soy
Me maúlla ausencias bajo las enaguas.


Argonautas

Felix Suárez

Con todo, Delio, crees
haber cambiado para bien
haber ido, obediente, día con día,
hacia donde tu corazón apuntaba.

Pero muy poco o nada en realidad, Delio,
has aprendido en tu viaje,
como muy poco o nada
aprendieron otros también.

¿Para qué entonces, día y noche,
el martillo implacable de los años,
la oprobiosa lima del cielo?

Míranos aquí, al final, oh, diosa de virtudes,
viejos y babeantes,
viejos codiciosos.

Mejor valdría en verdad
no haber empezado nunca.

El tótem
Philip Hammial (Australia)

Un suicida del décimo piso aterriza en la espalda de un suicida del noveno piso y el noveno sobre el octavo y así sucesivamente hasta la planta baja de edificio (hay incluso un suicida del primer piso que aterriza en la espalda de un hombre en la acera); y así tenemos con estos suicidas frustrados una torre viviente de rostros atónitos; y cuando el hombre en la acera (que esperaba que el semáforo cambie y que es muy fuete) empieza a cruza la calle es aclamado por un estrépito de bocinas y una gran ovación.

Dura Lex

Felix Suárez

Como van las cosas, Flavia,
como transcurre, el agua inexorable de los días,
sin importar cuán jóvenes y hermosos
hayamos sido
ni cuanto gozo
y perdurable amor nos hayamos dispensado
tarde o temprano, Flavia, hermosa mía,
sabremos de dolor de huesos afligidos,
del polvo y la ceniza incontinente de la edad,
de la ardua tos de asfixia,
del súbito derrumbe
que ocurre cualquier noche, de repente,
por última ocasión,
con un estrépito callado de palomas.


La causa del vencedor complace a los dioses, pero las mujeres prefieren a los vencidos... Anónimo. (La odisea de los diez mil, Michael Curtis Ford.

Carnet de identidad


Mahmud Darwish

Escribe
que soy árabe,
y el número de mi carnet es el cincuenta mil;
que tengo ya ocho hijos,
y llegará el noveno al final del verano
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe,
y con mis camaradas de infortunio
trabajo en la cantera.
Para mis ocho hijos
arranco, de las rocas,
el mendrugo de pan,
el vestido y los libros.
No mendigo limosnas a tu puerta,
ni me rebajo,
ante tus escalones.
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe.
Soy nombre sin apodo.
Espero, pacientero, en un país
en el que todo lo que hay
existe airadamente.
Mis ráices,
se hudieron antes del nacimiento de los tiempos,
cantes de la apertura de las eras,
del ciprés y el olivo,
antes de la primicia de la yerba.
Mi padre...
de la familia del arado,
no de nobles señores.
Mi abuelo era un labriego,
sin títulos ni nombres.
Mi casa es una choza campesina
de cañas y maderos,
¿Te complace?...
Son nombre sin apodo

Escribe
que soy árabe,
que tengo el pelo negro
y los ojos castaños;
que, para más detalles,
me cubro la cabeza con un velo;
que son mis palmas duras como la roca
y pinchan al tocarlas.
Y me gusta el aceite y el tornillo.
Que vivo
en una aldea perdida, abandonada,
sin nombres en las calles.
Y cuyos hombres todos
están en las canteras o en el campo...
¿Te enfadarás por ello?

Escribe
que soy árabe,
que robaste las viñas de mi abuelo
y una tierra que araba,
yo, con todos mis hijos.
Qué sólo nos dejaste
estas rocas...
¿No va a quitármelas tu gobierno, también,
como se dice?

Escribe, pues...
Escribe
en el comienzo de la primera página
que no aborrezco a nadie
ni a nadie robo nada.
Mas, que si tengo hambre,
devoraré la carne de quien a mí me robe.
¡Cuidado, pues!
¡Cuidado con mi hambre,
y con mi ira!

Nació en Briwa, Galilea, 1942. Refugiado, presidente de la Sociedad de Escritores y Poetas palestinos.



Ramon Xirau, Cataluña 1924

¿Qué busco en este mundo, sino
tu silenciosa voz
que en el amor pone amor y encuentra amor?

Pero las luces de la ciudad especulan
con el níquel de las ventanas
y no hay vida que no tenga
algún principio puro.

ni nacimiento sin la muerte,
ni estallido sin espuma,
ni negación total sin la presencia.

¿Y qué busco en las cosas,
sino su huella llameante
tu herida luminosa en las hojas
trémulas de pájaros?

Nacimiento sin muerte,
vida que me busca, me enmuralla,
¿dónde tu mar secreto,
inmóvil como el tiempo
de la saeta?

Una voz de desierta se estremece en las faunas
Diminutas del árbol.

(salió de España en 1938 y en 1939 llega a México)

Finis terrae

Tu humedad insondable
Donde hasta el mármol anhela llorar
Sólo se quiebra

Patético dios de la belleza
Camino para develar el misterio
El misterio es el misterio
Aquí sólo hay, mar
Hora de morir jurándote

Otros aforismos
Armando González Torres

Trenos
Nos confundimos: no éramos el rebaño
del buen pastor, sino la piara de cerdos
infestada por demonios.

Caminábamos lentamente, con los ojos bajos y la mente en los infiernos.
Con la luz a cuestas sobre nuestros lomos descarnados.

Tanta era nuestra codicia de saber y tanta la miseria de nuestro entndimiento.
Tanta era la urgencia de decir y tanta la imposibilidad de nuestra boca.
Nustras palabras eran inaudibles y; si gritábamos, nadie entendía ese alarido tan ajeno a la bestia.

Buscábamos algún vestigio en la escritura
y en sentencias antiquísimas.

Entonces dijo: vanidad de vanidades, buscar la palabra en las palabras.

Entonces dijo: no esperes oír en otro mis palabras, míralas fosforecer en el fondo de tu noche.

Historias
Luis Felipe Hernández

1
Ayer tomé un rollo de papel higiénico y miré a través del tubo como si fuera un catalejo.
Supongo que a la gente que viajaba en el vagón del subterráneo en el cual hice esto, le molestó sentirse observada.
2
Me quedaba una aspiradora por vender. Toqué en una casa. Salieron dos hombres. No parecían hermanos. Ni familiares siquiera. Ponderé las ventajas del aparato, luego que me invitaron a pasar. Uno dio “la compro para mí”, el otro replicó “No, la compraré yo”. Comenzaron a discutir. No teniendo más aspiradoras que venderles, tenían que reaccionar con rapidez: “Mire, usted puede comprarme el aparato –ofrecía a uno de ellos y volviéndome al otro-, y usted puede comprarme los aditamentos: mangueras, tubos, extensiones, lo que guste”.
Pareció como si les hubiera dado la receta para transformar los metales en oro, y accedieron. Compró cada quien lo suyo y yo salí tan contento. Cosas de las ventas.
3
Entiendo que si uno fue suscriptor de alguna revista y dejó de serlo, los de la publicación sigan enviándole mensajes y propaganda, por si alguna vez uno decidiera usar sus servicios de nuevo; pero ¿por qué razón los de la funeraria donde mi madre contrató un paquete continúan enviándole publicidad, si la buena señora empleó el mismo hace tantos años?
4
Hoy se me pegaron las sábanas y no me he bañado para no salir de casa con ellas empapadas. Ha sido un verdadero calvario traerlas recogidas sobre mi brazo izquierdo, todo el día. Doy una pinta entre Gandhi y Jesucristo, de lo más extraña. Con ellas arrebujadas sobre mi regazo, escribo esta nota.
Sólo espero que por la noche, cuando se encuentre de nuevo en la cama, reconozca que su lugar es ahí, y no pegadas a mi cuerpo. Es la primera vez que me arrepiento de dormir en una king size.
5
La diferencia entre ser uno más y ser de gran prestigio consiste en la exclusividad. En la sucursal bancaria de la cual soy gerente, la clientela lo nota: mientras en otros lados sólo cobran comisión por pagos de servicios a personas que no tienen cuenta con ellos, nosotros cobramos, nada más llegar, un cover o cuota de entrada. Todavía más: tenemos un cadenero o fisonomista en la puerta, que elige quiénes son dignos de entra.
Una vez en el interior, hay derecho de apartado en la unifila; y el cliente puede elegir ser atendido en la caja por un hombre o una mujer, previo pago de tal privilegio. Si responde que le es indiferente, le cobramos una cuota mayor, por gris.
Estos son sólo unos ejemplos de lo que puede marcar la diferencia entre se uno más, o ser realmente exclusivo como institución bancaria.


Desolación
Joan Alcover 1854-1926
Palma Mallorca, abogado.
Muere su primera esposa, su hija, su hijo y luego otros dos.

Esqueje: fragmento de raíz, tallo u hoja capaz de reproducir sexualmente toda la planta

Esqueje soy de un árbol, ayer esplendoroso,
cuya sombra cobijo daba a los segadores;
mis armas, una a una, rompió la tempestad,
y el rayo, hasta la tierra, en dos partió mi tronco.

Brotes de hojas escasas coronan este trozo
abierto y sin entrañas que de mi tronco queda;
mi leña vi quemarse; como un humo de fiesta
al cielo vi volar lo mejor que hubo en mí.

Absorbe amarga vida mi raíz prisionera,
siento brotar las hojas, siento correr la salvia,
y hasta que caiga tengo un único consuelo.

Indica cada herida una rama arrancada;
Sin mí, nada diría la mitad que me falta;
Vivo para llorar lo que de mí está muerto.
Argonautas 2
Felix Suárez

Remo la noche inacabable.
Vengo remando hace cuarenta años.
tengo hijos, hijas y habría querido para todos ellos
una vida sin remos
y hermosos ángeles guardianes.

Pero sé bien
que no a otra cosa hemos venido
sino a remar, aspas de ciego.

Oigo a mi lado el chapoteo
nocturno de otros remos,
otros que van o vienen, ejemplo del chorus repeat
o vienen y van
-gimiendo-
hacia ninguna parte.
Declaración de parte
Felix Suárez

Que he perdido el tiempo, Quintiliano. Ni lo digas. En todos estos años de vigor pude haber acumulado fortuna, creado fama y haber escrito, sí, todos esos libros diversos por lo que hoy preguntas. He perdido el tiempo, lo sé bien. Otros, no sólo han conseguido el aplauso unánime del pueblo de Roma: hasta en las Galias se mencina con admiración sus nombre. Otros más –me dices tú- han ganado ya el lugar de los sofistas en las plazas y en los grandes torneos literarios.
Me he quedado atrás. El tiempo se me ha ido como un carro sin auriga, y yo, aquí, enceguecido, entre sencillas cosas y lances sin importancia. Viviendo nada más.
Estoy perdido: no sabrán de mí por el filo de mi espada y manos aún por la gloria de mis pobres versos.
Que he perdido el tiempo, Quintiano, dices bien.


Recriminaciones de Uno y sus deseos
Emilio Coco (1940)

Ahora que estoy aquí en los campos eternos
donde la hierba tiene punta de queso
y las colinas son de pastaflora
en que hundir mi hocico hasta el cuello
os quiero contar de cabo a rabo
por qué una noche me dejé morir
atormentado por los aguijonazos del veneno
y por la indiferencia de mis dueños.
Qué mal hay si Herminia a escondidas
me mimaba con cualquier golosina
-pedazos de mortadela enranciada
escamas de parmesano enmohecido-
y sus ojos irradiaban alegría
si le daba la pata como agradecimiento
o me echaba a sus pies con la cola
que se agitaba a sus tiros divertidos.
Uno que ladra sólo a las ardillas
y a los conejos del bosque no es un perro
que no aguza las orejas y que no gruñe
si oye pasos sospechosos tras la cancela
y si llega gente extraña le hace fiestas
como a los de la casa no nos hace falta.
Os he quitado también el fastidio de la perrera
consumiéndose entre tristes gañidos
para no estropear la fiesta de Valeria
que con sus grititos y sus remilgos
extasiaba a su mamá y a su papá.
La noticia os llegó por teléfono:
Ha muerto Uno, sin ningún comentario.
Sólo Francesca se enjugó una lágrima
y me lloró en silencio sobre la cama
ella que de los perros tenía un gran miedo.
Desde el cielo donde ahora me entretengo
Con el ratón envenenado que tragué
Por juego entre las trampas como veneno
Os envío una lamida y un reproche
En la juerga humana que no hace justicia
A nuestra lealtad, lo siento mucho:
Fuisteis unos perros, no digo más.
Fuisteis unos perros, no digo más.

Posdata

Si pensáis erigirme una tumba
que sea en el bosque allá donde el sendero
trepa entre las zarzas hacia el monte
en el sitio en que jadeante por la carrera
me detenía a marcar mi territorio
con un breve epitafio en donde diga:
“De la raza canina fue escándalo.
Generoso con todos... incluso con los ladrones”.



Simpatía

Norma Bazúa

Entre mi gato y yo
hay un convenio eléctrico
un puente de simbiosis que me eriza

Cosmos diminuto
entre luces de mi pelos y sus descargas
sombras comunes atrapan ruedecillas de luz

Su piel lanza insolentes luminarias
mientras la dulzura me circunda
cunde por mi piel la suavidad de su sigilo

Nos miramos audaces escrutinios
mis ojos espejos de sus ojos en una copa de asombro
mientras algo de mí se desprende

Entre él y yo Qué pequeño el espacio
Qué miniatura el tiempo
Un estallido velocidad luz
el maullido de la onda atravesando laberintos
que no acometen más mi libertades

He ido haciéndome gatuna
al acostumbrarme a la domesticidad de los cojines
al placer diminuto de lengüetear la leche

Con disimulo recuento los rincones
ensayo garras dispuestas
estrujo manteles
rasgo ventanas por tardes ya cansadas
El gaterío que ahora soy
Me maúlla ausencias bajo las enaguas.


Argonautas

Felix Suárez

Con todo, Delio, crees
haber cambiado para bien
haber ido, obediente, día con día,
hacia donde tu corazón apuntaba.

Pero muy poco o nada en realidad, Delio,
has aprendido en tu viaje,
como muy poco o nada
aprendieron otros también.

¿Para qué entonces, día y noche,
el martillo implacable de los años,
la oprobiosa lima del cielo?

Míranos aquí, al final, oh, diosa de virtudes,
viejos y babeantes,
viejos codiciosos.

Mejor valdría en verdad
no haber empezado nunca.

El tótem
Philip Hammial (Australia)

Un suicida del décimo piso aterriza en la espalda de un suicida del noveno piso y el noveno sobre el octavo y así sucesivamente hasta la planta baja de edificio (hay incluso un suicida del primer piso que aterriza en la espalda de un hombre en la acera); y así tenemos con estos suicidas frustrados una torre viviente de rostros atónitos; y cuando el hombre en la acera (que esperaba que el semáforo cambie y que es muy fuete) empieza a cruza la calle es aclamado por un estrépito de bocinas y una gran ovación.

Dura Lex

Felix Suárez

Como van las cosas, Flavia,
como transcurre, el agua inexorable de los días,
sin importar cuán jóvenes y hermosos
hayamos sido
ni cuanto gozo
y perdurable amor nos hayamos dispensado
tarde o temprano, Flavia, hermosa mía,
sabremos de dolor de huesos afligidos,
del polvo y la ceniza incontinente de la edad,
de la ardua tos de asfixia,
del súbito derrumbe
que ocurre cualquier noche, de repente,
por última ocasión,
con un estrépito callado de palomas.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

ajá

Sonrisa girasol


Sonrisa girasol


Benjamín García

Sonrisa girasol

Habla al cielo

Con sus dientes garra

Y respiración de mil abejas

Tanto brilla

Que opaca al sol

Y rompe en car-ca-ja-das

Al atardecer

me invitas??

Lorca

Este poema inédito de Federico García Lorca fue escrito cuando tenía 20 años. El manuscrito pertenece a la colección de la Casa-Museo de Fuente vaqueros (casa natal del poeta). De las cuatro cuartillas que compondrían el poema falta la segunda.



El palacio en sombra
Enseña brumoso sus oros bruñidos
La cálida noche derrite sus tules
Entre las estrellas rojizas y azules.
Lloran los chacales en junglas perdidos.
En el estanque lotos sangrientos
Lirios de agua, palmas, umbrías
En los jardines altas palmeras
Se inclinan lánguidas y severas
Acompasando sus melodías
Dulces magnolias majestuosas
Dan su fragancia sobre las cosas.
Noche de luna. Raro consuelo.
Arturo llora su luz de cielo
Flores, divinas... Piedras, preciosas.
(una cuartilla falta aquí)
Abriole la puerta de calma infinita
después esfumose. Siddhartha medita.
Una voz celeste suave musita
"Tú eres Tathagatha, puro, sin igual".
En fondos dorados entre rosas blancas
Lució sus encantos la diosa Verdad
El iluminado quedose hierático
Aspirando triste un perfume enigmático
Que manaba lento de la eternidad.
El cuerpo sin alma subió al aposento
Yashodara y el niño dormían
Siddhartha sintió un agobio violento
Corazones en sombras yacían...
Grave palpitaba el firmamento.
Se arrancó la flecha que le lanzó Mara
Traspasando salió de la estancia
Dulce el corazón se durmió en la fragancia
Que la luz del cielo le dejara.
Y marchó con la Bienaventuranza
Siddhartha solloza. El palacio lejano
Enseña entre ramas sus oros bruñidos
La cálida noche derrite sus tules
Entre las estrellas rojizas y azules.
Lloran los chacales en junglas perdidos.

Todo

Todo


Charles Bukowsky

Los muertos no necesitan
aspirina o
tristeza
supongo.
pero quizas necesitan
lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde
caminar.
cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.
O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da
igual.
los muertos no me
necesitan.
ni los
vivos.
pero quizas los muertos se necesitan
unos a
otros.
En realidad, quizas necesitan
todo lo que nosotros
necesitamos
y
necesitamos tanto
Si solo supieramos
que
es.
probablemente
es
todo
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo
o moriremos
porque no
lo
conseguimos.
Espero que
cuando yo este muerto
comprendais
que consegui
tanto
como
pude.

sábado, 31 de octubre de 2009

Bella

Bella


Estaba bella con su rueca
Yo creo que pachequeando
Hablaba de tejidos cósmicos
Los brazos algo hinchados
Puso un beso ciego
Y blasfemó ante un rosario
Pobre bella
No mereció primera plana
Acaso vil nota
Cuentan que el príncipe andaba
Prófugo
No alcanzó a rescatarla

jueves, 29 de octubre de 2009

Exactamente así

eh?

Más vale solo…

Más vale solo…


Benjamín García

Se dice que luego de la creación Dios se maravilló ante su creación. Más tarde se apesadumbró al no tener a quién mostrársela. Por lo cual decidió crear al hombre. De ahí se infiere que Dios imaginó El Apocalipsis al saber que más vale solo que mal acompañado.

Nueve lluvia

Nueve lluvia

Benjamín García

Luna salvaje
Feroz
Los lobos aúllan
Con sus fauces de penumbra
La noche es un desborde
Un rojo incendia
Todos sus poros
Oh árboles posesos
Dancen
Ya viene
La señora de las brujas
De gláucos ojos
Negras serpientes
Hechicera de los cielos
¡Déjenla!
Viene a devorarme

Jazz perverso

La mano en la pierna, o de cómo el jazz se volvió per-verso
Benjamín García
La unión entre música y literatura se pierde en el origen de los tiempos; en los trovadores que revolucionaron al mundo con su estilo para enamorar a las mujeres con sonidos y discursos donde las exaltaban, o bien, en los griots africanos, quienes al ritmo de su tam-tam contaban historias de aldea en aldea.
Si tomamos en cuenta las palabras de Rafael Alberti sobre que el poeta también es un músico cuyo único instrumento son las palabras, el círculo termina por cerrarse. En nuestro mundo actual es en el jazz donde encontramos una relación tan íntima como sexual entre la literatura y el jazz.
Ello se refleja -no sólo- en la unión tan simbólica que tuvo la generación beat con Charlie Parker a través de Arthur Rimbaud, el artista perdido, decadente, ángel brillante santo y demoniaco al mismo tiempo; sino que también se puede abordar desde diversos tópicos.
La biografía de los músicos de jazz ha dado origen a obras como El Perseguidor, de Julio Cortazar, donde se sigue la vida de Parker y su marginalidad característica, o bien en la autobiografía del baterista Tino Contreras, cuyo inicio es el siguiente: “Yo nací, como dice el dicho, con los tambores por dentro”.
Existe también la unión de ritmo e improvisación transportada a la creación narrativa y poética. En la narración el mejor ejemplo es Jack Kerouac en obras como On the road o Tristessa en las cuales crea un ritmo con base en una puntuación propia, para lo cual requiere un dominio de la redacción que le permita trastocarla. En el caso poético los ejemplos son múltiples pero citemos a dos: uno es el emblema de la poesía norteamericana del siglo XX: Allen Ginsberg, quien en su obra Aullido se vale de la misma respiración que usa un saxofonista para ejecutar sus solos:
La articulación rítmica
La poesía es la articulación rítmica de la emoción (…) La emoción parte del hueco del estómago, sube por el pecho y después se va por la boca y los oídos en forma de una queja, de un gruñido o simplemente un suspiro. Y si se la expresa por medio de palabras husmeando, mirando, tratando de describir lo que le hace a uno suspirar, y suspirar, y suspirar con palabras, entonces se exterioriza la emoción. (…)
Idealmente, cada línea de Howl (aullido) forma una unidad respiratoria. Mi respiración es profunda, es la medida, la inspiración psicofísica de pensamiento contenida en la elasticidad de un soplo (…) es una consecuencia natural, el ritmo mismo de mi palabra intensificada, no el corto aliento de la frase de todos los días. Así encuentro yo mi voz más salvaje. (Tomado de Antología de la Generación Beat, Trad. M. R. Barnatán, Letras vivas, col. Los poetas de la banda eriza, México, sin año.)


Y un ejemplo mexicano, el principal historiador y explorador del jazz en México, Alain Derbez, quien en diversos poemas usa al jazz como panoplia de recursos para la creación poética:
Suave es el jazz
(si Ramón al saxofón el espontáneo cráneo corazón)
Yo que siempre toqué sin partitura
Desnudo improvisando en cualquier foro
Alzo hoy la voz a la mitad de un coro
Y narro con detalle la aventura
Suave es el jazz desde esta tierra dura
Fuerte también como ha de serlo el oro
Indio, negro, español, latino, moro
De mestiza raíz: esto es muy pura.
El tiempo de mi patria es sincopado
Lo que se mira se oye en sus matices
Arcoiris, volcán, sonido alado
Ya celestial festín de meretrices
O diabólico solo consagrado
Que cuenta al saxofón sus cicatrices.

Por otro lado, el jazz ha funcionado también como motivema o detonador de historias; de igual forma como fondo o marco de las mismas, así ocurre en la célebre Rayuela, de Julio Cortazar. Ahí podemos presenciar las discadas que realiza el Club de la serpiente y que consisten en escuchar muchos, muchos discos de jazz y comentarlos al mismo tiempo, dicho género casa muy bien con la atmósfera parisina que nos propone Cortazar. Por ese camino se desenvuelve la propuesta del trompetista y escritor Boris Vian en su cuento “Martín me telefoneó”, en él un músico sin recursos económicos debe tocar para un grupo de niños bien mientras se cuida de no mostrar el hoyo que tiene detrás del pantalón.
Asimismo a palabra improvisación ha pasado a la historia como el epítome del jazz, sin embargo hay improvisación en otros géneros como el rock o el son huasteco, pero también la hay en los ejercicios oníricos que hacían los surrealistas, los cuales consistían en escribir versos impidiendo, hasta donde era imposible, el uso del consciente, un poco a la manera del free jazz; o, como ocurre en los ejercicios dadá con el célebre cadáver exquisito, donde cada persona escribe una línea sin ver la del otro o sólo viendo la inmediatamente anterior.
Pensemos que la historia del arte moderno tiene que ver, sobre todo, con la destrucción del objeto y de la representación. La pintura retratística, objetiva y testigo se ve irrumpida por la imaginación. Ya no es lo que se ve, sino lo que se captura por los sentidos emocionales, la emoción susceptible de ser expresada mediante una técnica artística. Ya no se trata de asentar nuestro paso por la vida, sino de modificar los pasos del otro a partir de nuestra expresión catártica.
El fluxus, el happeneing y el performance son terrenos donde la obra de arte se disuelve. Así el término efímero se convierte en la palabra que busca designar totalmente al nuevo arte. No se trata ya del cuadro hecho por Jackson Pollock sino la forma de llegar a ese cuadro. En poesía las formas tradicionales de la rima, sobre todo, y más o menos la métrica, darán paso al verso libre. En música la partitura cederá su rol al ejecutante de jazz. He aquí el entronque entre jazz y el verso libre o la novela sin nudos, catálisis, donde el in media o in extrema res se convierte en un campo de reses desbocadas. En Rayuela muchos capítulos podrían ser fácilmente suprimibles, y sin embargo están ahí, porque el autor así lo quiso.
La relación entre jazz y literatura propone nuevos senderos que nos llevan a estirar las fronteras de los géneros y los cánones literarios, abre así nuestras posibilidades creativas, lo mismo si nos da por contar la vida de Billy Holyday que si nos dejamos llevar por el lamento agónico del saxo tenor de John Coltrane. Nos queda entonces continuar por el derrotero de la improvisación luminosa o como uno de los ídolos beat, Arthur Rimbaud, por el rito agridulce de una sesión en el infierno.

Burroughs

El Somatén se salió con una historia de crisis esquizofrénica.
-Estaba delante de mí mismo tratando de evitar que los ahorcarse con mis dedos fantasmales... Soy un fantasma que desea lo que todos los fantasmas –un cuerpo- después del Largo Tiempo que estuve cruzando avenidas inodoras del espacio sin vida al no olor incoloro de la muerte... Es imposible respirarlo, olerlo a través de las rosadas circonvoluciones del cartílago, adornadas con lazos de mocos cristalizados, mierda temporal y filtros de sangre y de carne negra.

El almuerzo desnudo

Aguja y rayo

Aguja y rayo

Benjamín García

Una aguja
Amenazante
Bordea el vacío
burda abordo
Del bordo de la máquina
Tortura de la tortura
Anida en la palabra
Reflejo del reflejo
Ángeles
Orilla
Punto cero
Tecnófica
El hombre
El mago
Acecha el mago
Trae una sortija
Le habla al ogro
Lejos
Lejos
Lejos
De las lagunas
Suspira e implora al rayo
Pero oh injusticia
Sube al cielo
Pues el es el rayo

miércoles, 28 de octubre de 2009

Otra más del monstruo

Anécdotas del Iris

Las siguientes son anécdotas e historias contadas en el periódico El Iris, editado hacia 1826 por Linati, Galli y Heredia, emprendedores extranjeros que decidieron convertirse en mexicanos y apoyar a la naciente república independiente y asesorarla con su cultura e ingenio. Se procuró, en lo posible, respetar la puntuación y ortografía, propia de la época.

Descubrimiento
En el Asia se ha descubierto un modo muy sencillo para que las perlas deslucidas ó manchadas recobren su pureza y brillantez. Este consiste en hacer tragar a los pollos las perlas defectuosas, y matarlos después, y sacárselas del buche. Así se encuentran tan blancas y brillantes, como cuando salieron de la concha madre.

Anécdota

Un diputado de la cámara legislativa de Francia, y que hacia ya años ocupaba su asiento sin que se oyese su voz, al discutirse la famosa ley de elecciones, (cuya reforma ó enmienda de Mr. Boin aseguró la victoria á la facción servil) se levantó por fin, y dijo: Señores: ha mucho tiempo estoy callando en el banco que he escogido; pero ha llegado la época de romper el silencio, y es para deciros, que si no se toman medidas para cerrar esa ventana que está detrás de mí, me veré precisado a ausentarme de la cámara para no coger un resfriado.

Otra.

Preguntó Francisco 1er al obispo de Orleáns si era de familia noble “Señor”, le respondió el prelado, “Noé tenia consigo en el arca tres hijos, y á la verdad no puedo decir de cual de ellos desciendo.”. p. 47-48 El iris

Anécdota.

Confesábase un indio bastante amigo de frecuentar pulquerías y tabernas, y el cura trataba de disuadirlo de tan mala costumbre. Considera, hijo, le decía, que cuando entras a una de esas casas criminales, tu ángel de guarda de abandona, y se queda fuera llorando por las iniquidades que vas a cometer. Padre, —replico el cofrade de Baco— se quedara fuera porque no tendrá una peseta en el bolsillo, que si la tuviera, entraría y se emborracharía, lo mismo que yo. P. 64

Alboin

La historia de Alboin, rey de los lombardos, rezuma crueldades. A los cuatro años de su entrada en Italia fue asesinado, según la tradición, por instigación de su esposa Rosamunda, hija del rey Cunimundo. Antes de invadir Italia, Alboin había vencido a su padre, obligándola luego a ser su mujer. Embriagado durante un banquete, ordenó a Rosamunda que bebiera en el cráneo de su padre, que, según antigua costumbre bárbara, había engastado en oro para transformarlo en vaso. Parece ser que, en aquel instante, juró Rosamunda matar a su esposo.

Poemas de un preso

Dos poemas de un navegante que ha tenido la mala suerte de encallar en una celda, pero desde ahí viaja con su pluma por el proceloso mar de la existencia.

Amuletos
Cierra la puerta, echa la aldaba carcelero
Ata duro a este hombre
No le atarás el alma.
Miguel Hernández


Jesús Jiménez Ochoa

Como perros de caza
me tomaron preso.
En el martirio de la travesía
guardé en el arcón de los ojos
un pedacito de cielo
para recordar
mis días de libertad recién perdida.

Almacené en el ánfora del pecho
la fugacidad del aire
para ayudarme a respirar
el enrarecido ambiente.

Fijé en los ventanales de la mente
la tierna imagen de mi hija
mi más grande motivo
para seguir viviendo.

Y retuve en las esquinas
del alma
mi dignidad humana
pues entré a este laberinto
como hombre
y como tal debía salir.

Hoy, cuando la pesadilla
parece que llega al final
la dantesca realidad
no logra hacer añicos
mi pedacito de cielo
cristal de libertad.

Toda la fetidez
el miedo y la ansiedad
que se respira en este ambiente
no pueden contaminar
el aire de libertad.

El acecho del suicidio
los arañazos de la soledad
y la indolencia del tiempo
no consiguen desvanecer
la imagen de mi hija.

Ni vejaciones
ni golpes
ni injusticias
mellaron mi propósito.
Pues como hombre
entré a este abismo
y como hombre debo salir.


Descubrimientos
Cuando llegué a la cárcel
amigos
yo no sabía
que los protagonistas de mi nuevo mundo
serían los colores beige y negro.

Ignoraba que el dolor sería mi enfermedad
el frío mi clima
la humedad parte de la atmósfera
canas y arrugas el maquillaje
La nostalgia de un contagio
y la tristeza mi personalidad.

Que mi puerta sería de acero
un candado mi seguro.
cuatro paredes el espacio
alambre de púas mi altura
gruesos muros y angostas rejas
el largo y el ancho de mi angustia
fríos pisos mi profundidad.

Desconocía que una reja detiene los caminos
Y la palabra “no” toma significado relevante

Cuando llegué a la cárcel
ignoraba
que la soledad sería mi compañera
el miedo mi sombra
y el silencio la disciplina.


Aquí
aprendí que las lágrimas lavan el corazón
que una fotografía puede volverse el más preciado tesoro
y un beso el estallido del amor.

Que las chiches, ratas y pulgas se convierten en mascotas
la fetidez en fragancia
la esperanza en doctrina
y Dios en el más fiel amigo.

No esperaba
que el insomnio fuera la constante
la oscuridad el decorado
la ociosidad el eterno pasatiempo.

No quería aceptar que el odio fuera mi vecino
el llanto la medicina
la insipidez el diario desazón
la amistad el tipo de cambio
y los alimentos la bolsa de valores

Me resistía a creer que los recuerdos
se tornaran grotescos
y las olvidadas cartas se volvieran bálsamo.

Ignoraba que aquí adentro
la libertad es sueño general
y las drogas vehículo de escape

Porque cuando llegué a la cárcel
Amigos
yo no sabía todo esto

martes, 20 de octubre de 2009

más y más

ay sí

Impronta del hombre junto al río

Impronta del hombre junto al río

Benjamín García

El hombre se sienta
Rascándose los poros
Y de cada uno
Caen lágrimas
Como piedras al río
O gorgoteos de colibrí
Pero la piedra sobre piedra
Es dura
Un crótalo abrazándose
Al tronco de un gran árbol
El nahual del hombre
Es un buho de ojos
Donde tiquitea y tiquitea
Todo el tiempo
La manzana se rompe
Y pertinaz
Suelta el jugo
Sobre la rueca rueda
De los días y los instante

El hombre se va
Deja un río
Yermo y sin cantar

jueves, 15 de octubre de 2009

Llama

Minificciones de Benjamín García



Llama


A trompicones y golpeándose los pies con las ramas y las piedras llegó junto al roble de fronda ancha.
Los otros se miraron extrañados. No alcanzaban a comprender lo que ocurría.
El asustado, de miembro grande y con tiro hacia la tierra, bamboleándolo; soltó un chisguete de orina. Fue breve, sin mucho impacto. Luego crepitó con los labios y emitió: ¡Fuagh! ¡Fuagh!
De los que veían enfrente, once guturalizaron la cuestión. No entendían, no sabían que diantres ocurría. Quizá, imaginaron, se le había atorado algún hueso.
El restante, abrió los ojos volviéndolos de rueda blanca y dijo, trazando un signo de interrogación con brazos y hombros: ¿Fuagh? ¿Fuagh?
Ambos corrieron y unos cinco minutos adelante observaron varios arbustos.
Fuagh, fuagh.
Los otros once, a lo lejos, ignoraban todo.
Fuagh, fuagh.
Se sintieron dos hombres. Los dos hombres más solos del mundo.

Tormento o el monstruo de la colonia Roma visto por Manolito

martes, 13 de octubre de 2009

Mirón

El mirón modernista (o los tópicos modernistas de Salvador Díaz Mirón).
Benjamín García
Figura cumbre del movimiento modernista en nuestro país y uno de los grandes poetas de América, Salvador Díaz Mirón nació en Veracruz (Veracruz), estudió la carrera de letras y ejerció como catedrático de Literatura. En 1876 se exilió en Estados Unidos por el polémico contenido de sus artículos. Fue diputado al Congreso de la Unión en 1884 y secretario del cabildo de Veracruz. Figura de carácter violento, estuvo cuatro años en la cárcel por matar a un individuo en un duelo. Su desacuerdo con el régimen de Venustiano Carranza le llevó a exiliarse en España y Cuba. Publicó dos libros de poemas: Poesías (1896) y Lascas (1901). El primero, del cual renegaría más tarde, es un libro cercano al romanticismo; el segundo, una aventura de formas que marcará el camino para el fundador del modernismo Rubén Darío. De tono abrupto y sombrío, Lascas fue un libro que cambió totalmente su poética y logró algunos de los versos más difíciles y bellos de la lengua española. La perfección formal, que a veces lo hiela, logra en otras ocasiones una delicadeza y una suavidad extremas en las que el artificio y la dificultad no se notan.
Es, pues, nuestro modernista, nuestra voz gritona, fresca y receptora del clasicismo francés. Es menos esteta que Rubén Darío, más bravucón sin dejar de lado la elegancia. El título de Lascas resume a Díaz Mirón.
Ya desde el primer poema, que es de hecho una introducción: A mis versos, observamos su aire:
Insensibles a fiestas y grimas
y con alas de luz de centellas
pero esquivos a cautas doncellas,
difundíos por gentes y climas.
En esta primer estrofa, declaración de principios, observamos una ética socrática, el alejamiento de la horrible masa y la inocencia romántica de las “alas de luz de centellas” y, aunque el erotismo corre a lo largo de los tiempos, aun en los más oscuros, notamos un erotismo moderno, pícaro y picante en las frases de Díaz Mirón: “esquivos a cautas doncellas”.
Constantemente Díaz Mirón recurre a los tópicos clásicos, pero de alguna manera renovados a fuerza de darles un ligero remozamiento: “una musa de fuerza y de gracia / yergue al sol su hermosura y su audacia.”.
En este fragmento de Ecce Homo:
Mi gloria está en la nube
que por el cielo sube,
llevando, no un querube,
sino una tempestad,
y en el fulgor que anima
la yerma y blanca cima,
la cumbre que sublima
tristeza y soledad.

La mención de la tempestad, la tristeza y la soledad nos llevan a los poetas románticos, y la forma en que están redactados, los fulgores, lo yermo y los tonos blancos; el gusto en general por las menciones cromáticas nos hacen pensar en el modernismo.
Su erotismo a veces ronda con lo vulgar, no por el tema, sino por la forma de abordarlo como en Vigilia y Sueño:

La moza lucha con el mancebo
-su prometido y hermoso efebo-
y vence a costa de un traje nuevo.

Y huye sin mancha ni deterioro
en la pureza y en el decoro,
y es su gran lirio de nieve y oro.

Y entre la sombra solemne y bruna,
yerra en el mate jardín, cual una
visión compuesta de aroma y luna.

Y gana el cuarto, y ante un espejo,
y con orgullo de amargo dejo,
cambia sonrisas con un reflejo.

Y echa cerrojos, y se desnuda,
y al catre asciende blanca y velluda,
y aun desvestida se quema y suda.

Y a mal pabilo, tras cierto fuego,
sopla y apaga la flor de fuego,
y a la negrura pide sosiego.

Y duerme a poco. Y en un espanto,
y en una lumbre, y en un encanto,
forja un suceso digno de un canto.

¡Sueña que yace sujeta y sola
en un celaje que se arrebola,
y que un querube llega y la viola!

Los términos velluda y suda, igual que quema y suda, se dirigen al sexo de la mujer, de una forma directa y casi pornográfica. Ello no demerita a la obra, al contrario, Díaz Mirón sabe mantener la elegancia en los terrenos más sórdidos.
El final es un engarce perfecto: un querube violador. Una imagen tan barroca como moderna.
Y la palabra viola, muy fuerte, atroz, y tan suave que logra hacerla sonar el poeta.
Un poema de igual talante es Canción Medieval, antes de citarlo, admiremos que lo más moderno del veracruzano, lo que lo tacha de tal, es su incursión por todos las épocas a favor del poema. Lo mismo la helénica, el medievo, lo clásico, lo barroco, los callejero, lo urbano y lo obrero. Veamos el poema:

¡Oh tú la de crin rubia, luenga y rizada,
que caída en torrente barre las losas,
y que volando incita las mariposas,
porque así luce aspecto de llamarada!

Linajuda Regina que, por taimada,
finges al viejo duque modelo a esposas,
y de sus canas dices honestas cosas,
más dignas de la espuma de una cascada.

Ven y place al que tienen la voz dorada,
a perennes ortigas y eternas rosas,
y en el talón espuela y al cinto espada.

No ignores que los himnos hacen las diosas.
¡Oh tú la de crin rubia, luenga y rizada,
que caída en torrente barre las losas!

La forma de dirigirse a la mujer en cuestión es, en efecto, medieval; “¡Oh tú la de crin rubia...”, pero la imagen de la caballera que caída en torrente barre las losas, es una imagen que ya incluso anuncia al surrealismo. Es como una premonición poética. La forma de soneto le da un raigambre clasicista, y el tema es absolutamente moderno. Ya no es el amor cortés que sufre y se regocija con sólo ver a la amada. En palabras más coloquiales, el poema se traduce como una exhortación a abandonar al anciano para probar al varonil, y no necesitado de viagra, hombre que tiene la voz dorada, eternas rosas y en el talón espuela (imagen que no sólo alude a lo varonil por vía del gallo semental, sino que es de hecho completamente fálica) y al cinto espada (de nuevo la imagen fálica). El verso que enmarca todo el sentido es magnífico: “No ignores que los himnos hacen diosas”. Que es una invitación a ceder los placeres a cambio de la inmortalidad poética.
Un rasgo típico de los modernistas es el uso de la figura de las aves, y en particular la comparación entre tal figura y la mujer: “Como albo pecho de paloma el cuello.”
Esta otra en Nox: “En invisible tropa / las grullas pasan, batiendo en alta zona / potentes alas...”. En ese mismo poema encontramos los siguientes versos: “¡Oh, Tirsa! Ya es la hora. / Valor me falta; / y en un trino de alondra”.
Otro ejemplo del erotismo anticortés se da en Engarce, el título, de antemano, ya lo dice todo.
El misterio nocturno era divino.
Eudora estaba como nunca bella,
y tenía en los ojos la centella,
la luz de un gozo conquistado al vino

De alto balcón apostrófome a tino;
y rostro al cielo departí con ella
tierno y audaz, como con una estrella...
¡Oh qué timbre de voz trémulo y fino!

¡Y aquel fruto vedado e indiscreto
se puso el manto, se quitó el decoro,
y fue conmigo a responder un reto!

¡Aventura feliz! La rememoro
con inútil afán; y en un soneto
monto un suspiro como perla en oro

Hay un cierto afán en el veracruzano por demostrar que el amor ideal no es el mejor. Aquí se instala recuerdo y desde ahí juega con la belleza de la dama y la historia casi narrada al decir que el fruto vedado se puso el manto (nocturno), se quitó el decoro y respondió al reto.
Otro tópico modernista es la escultura y su uso como ejemplo de lo idealmente hermoso o exótico, como ocurre en A ti: “portas al cuelo la gentil nobleza / del heráldico lirio; y en la mano/ el puro corte del cincel pagano; / y en los ojos abismos de belleza.” Los mismo que en A ella: “Semejas esculpida en el más fino / hielo de cumbre sonrojado al beso”: También apreciamos este rasgo en Claudia: “Como helénica estatua, por la suma / corrección de la forma...”.
Como vemos, Díaz Mirón se distingue por su uso de los elementos clásicos, su cultura casi renacentista en un embate vigoroso, erótico, desparpajado y, curiosamente, muy coloquial, que será precursor de la poesía experimental del siglo XX.
Lascas es una piedra envuelta por flores que se arroja con la velocidad de un cisne al albo pecho de la vida, y la vida es una mujer, que pudorosa, poco a poco abre las piernas.

lunes, 12 de octubre de 2009

Radaid, deja que salga la luna

Exactamente así fue

La triste máquina del doctor Bestia

La triste máquina del doctor Bestia


El tigre sueco

Benjamín García


El reciente premio Nobél otorgado al presidente Obama generó sorpresa mundial, hasta en el propio Obama. Tal hecho merece dos lecturas fundamentales. La primera, es la que se ha repetido hasta la saciedad, al menos por los literatos, que ganarse el Nobél no tiene la mayor importancia, que es un premio calculado políticamente.
Es más o menos conocida la historia de que el galardón le fue entregado a Octavio Paz por la intervención de Televisa y del entonces gobernante de México. Se cuenta que a los miembros de Estocolmo se les paseó por las mejores playas del país. Le fue concedido al genial escritor Günter Grass, quien luego de su ingeniosa crítica, hoy piedra de toque de la literatura del siglo XX, en el Tambor de Hojalata, aplaudió los bombardeos de la OTAN a la extinta Yugoeslavia, incluso admiradores del escritor salieron a quemar sus libros.
Pero eso nos llevaría a la segunda lectura, a pensar que quienes le dieron a Obama el premio no son unos ingenuos sino unas personas, casi performanceros, que decidieron darle un tigre a Obama.
En la primera lectura tendríamos que pensar que el puro triunfo de un hombre negro en E. U. ha significado un golpe de timón en la dirección mundial, mi libertario amigo, Marcelino Perelló, hasta descorchó una botella de Champaigne. No se trata de cualquier cosa, Obama llegó con un discurso diametralmente opuesto al de la dinastía Bush. En ningún momento se trata de una revolución, no es que Lenin haya ganado las elecciones en E. U. ni mucho menos, pensarlo así sería engañarse, pero ciertamente significa un cambio fuerte. Mentarle la madre a Bush era sumamente fácil, lo piensa uno antes de hacer lo mismo con Barak.
Por eso la rifa del tigre. Hasta ahora el presidente norteamericano no ha hecho nada, más allá de su triunfo, que le amerite el Nobél, pero ahora el tigre es como un Pepe Grillo, Pepe Tigre, observándolo, golpeándolo con el hocico en las piernas para forzarlo a lograr méritos. Estoy seguro de que Obama hubiera preferido no ganarse nada. Le pusieron la soga al cuello. ¿Sobrevivirá al tigre?↔

El beso del adiós

Eurídice

Eurídice

Sophia de Mello Breyner

Este es el trazo quetrazo alrededor de tu cuerpo amado y perdido
Para que cercada seas mía
Este es el canto del amor en que te hablo
Para que escuchando seas mía
Este es el poema: engaño de tu rostro
En el cual yo busco la abolición de la muerte.
En el tiempo dividido
¿Y ahora oh dioses qué les diré de mí?
Tardes inertes mueren en el jardín.
Me olvidé de ustedes y sin memoria
Camino por los caminos donde el tiempo
Como un monstruo a sí mismo se devora.
Lusitania
Los que avanzan de fr4ente hacia el mar
Y en el entierran con su aguda daga
La proa negra de sus barcos
Viven de poco pan y resplandor lunar

NOTAS SUELTAS SOBRE EL JAZZ

Entre los orígenes del jazz se encuentran las llamadas rent partie’s, tales fiestas se realizaban para poder pagar la renta. Lo toca en una canción Ethel Waters:
Rent man waitin’ for his forty dollars
Ain’t got me but a dime and some bad news,
Bartender, give me a bracer, double beer chaer,
‘Cause I go the low-down, mean, rent man blues. p. 43 Estética

“Revelando el espíritu de asociación característico de las minorías oprimidas –puesto de manifiesto, también, en los candombos y cofradías del Río d la Plata-, los afroamericanos trataron de resolver el problema de la vivienda en una forma harto original. Celebraban fiestas semanales a las que podía concurrir cualquier persona del vecindario, siempre que abonara la suma de diez centésimos de dólar, cantidad que pronto se elevó a quince y aun a cincuenta. También era costumbre dejar la entrada libre, obteniéndose las ganancias sobre el expendio de bebidas y comidas”.
(...)
Para dar publicidad a estas fiestas los negros norteamericanos repartían invitaciones impresas o insertaban avisos en los periódicos, de este tenor:
“Papa, if you want to see Mama do the Black Bottom, come to Social Party fiven by Mis. Kelly. 8 West 134 th street, I Fligth, west sde.Saturday Evening, Frebuary 5, 1927. Refreshments seried. Good Music.”
Otras veces la propaganda para esos actos sociales se efectuaba en verso:
There’llbe browskin mammas,
High yas too,
And if you ain´t got nothin’ to do
Co up to Mary Lou’s

There’ll be plenty of pig feet
And lots of gin;
Jus’ ring the bell
An’ come un in p. 44 Estética

Rent Partie’s

Bessie Smith en Gimmie a pigfoot:

Up in Harlem every Saturday nigth
When the high-browns get together it’s just too tigth-;
The whole congregation does an all-nigth strut,
And what they do is jus tut! tut!
Old Hannah Brown from i cross the town
Bits full of corn and starts breakin’ em down;
And at the break of day you’ll hear old Hannah say-
Send me, gate, i caus i don’t care,
I feel just like i wanna clown!
Give the pianno-player a drink, because he’s bringing me down!
He’s got rhythm-yea! When he stomps his feet
He sends me ritgh off to sleep.
Chceck all yoru razor and yor guns,
We’re gonna be wresin’ when the wagon comes...
Give me a reefer and a gang of gin,
Slay me ‘cause i’m in my sin,
Baby, ‘cause i’m full of gin”. P. 45 Estética




El folklore antes del blues y el jazz

Los “spirituals”, los “los shorts”, los “work songs” o “labor songs”, los “hollers”, las canciones de danza (“dance songs” o “levels”) y hasta los originales sermones pronunciados por los viejos predicadores del sur de los Estados Unidos. P. 11 Estética del jazz
Sus versos, en los que cuaja la protesta y el descontentos social, la música rítimica ha encontrado una poesía henchida de belleza e intención. P. 12

Polifonía de las negro songs

Desde que psió tierra estadounidense, el hombre de tez morena entonó sus canciones en forma poifónica; halló verdadero goce estético en combginar simultáneamente dos o más voces melódicas. Este rasgo se observa lo mismo en los “spiritual” que en cualesquiera de las vetas queintegran la cantera de su música folklórica secular y religiosa p. 13 estética…


Juba
Juba dis, Juba dat,
Juba killed my yellow cat,
Rabit it may turnit top.
Rabbi hash, pule cat mash,
Jay bird soup, raccoon mush,
Rah, rabbi, rabbi, rabbi
p. 14
Rola de presunta procedencia africana
Estética del jazz


Nuevas historias del jazz

Yo nací como dice el dicho vulgar “con los tambores por dentro”. P. 1

Recuerdo mucho a mi padre Miguel Contreras tocando su batería siempre rodeado de mujeres bellas. P. 1

Tino quiso tocar la trompeta al escuchar a Arturo Negrete, pero su papa siempre le decía: “No es parta ti”. P. 1

Admirador de Gee Krupa y Budy Rich

Erta tanta mi emoción al ver a Gen Grupa (sic) tocando los tambores que decidí abandonar la sastrería me había escuchado tocar la batería desde niño lo acepté para poder comprar mi primer batería que costaba 600 pesos de aquéllos. Una noche desaparecí, me fugué de casa y mi hermano Efrén Contreras, saxofonista, me acompañó en ésta mi primera gira. Fueron mis primeros pesos que, andando el tiempo, me harían recorrer todo el mundo. P. 1

Pues bien, a mi regreso a la ciudad de Chihuahua, ya con batería y todo y en compañía de mi hermano Efrén, formamos un cuartero que se llamó “Los Cadetes del Swing”. Como yo me había ganado algunos billetitos en la sierra compramos gorras de lechero…”. P. 2

Orquesta Jazz Band en la ciudad de Chihuahua; era usual contratar una banda de jazz para fines publicitarios de cualquier produto; esa banda la metían en una troka o troca. Por las calles salían tocando jazz y, a la vez, anunciando los productos que pagaban el recorrido de horas enteras por la ciudad. P. 2 auto

“Una tarde que salí de la esculea, escuché música por el rumbo del cine Estrella… corrí a ver de qué se trataba y me encontré con la orquesta del Negro Batista, José Novo. Su orquesta se llamaba “Cuba Jazz”, calro, él era cubano y su orquesta muy famosa en Chihuahua. En ese entonces mi papá tenía la orgesta 62 Jazz B and; eran competidores y había pique entre ellos. Era pique personal y musical, aparte los dos tocaban la batería y eran los bateristas más famosos de su tiempo en Chihuahua. Bueno, me paré frente a la orquesta para escuchar al baterista José Novo y me gustó mucho su batería de color negro, me llamó mucho la atención el material del que estaba hecha, con mis manos, cuando de repente el negro las golpeó con sus baquetas. Me golpeó fuerte, con dolo. Y me dijo: Dígale a su papá que fui yo quien le pegó”, pero esto nnca se col conté a mi papá”. P. 4 auto.



Estructura del blues

La contestura de doce compases y tres versos, con su básica estructura armónica de tres acordes (tónica, subdominante, séptima dominante) era ya usada por los peones, los pianistas de “honky tonos”, los vagabundos y otros negros no privilegiados pero inter´pidos, desde Missouri hasta el golfo de México, y se había convertido en un medio común a través del cual podían expresar sus sentimientos personales en una especie de soliloquio musical•.
William C. Handy y Armna Bontemps


Ciudad Juárez, la puerta del Jazz.

Del jazz en ese tiempo, escuchaba mucho una pieza que siempre me gustó: “Star Dust”. Los trompetistas se lucían, porque este número se presta para ‘sólo de trompeta’, sonaba a mis oídos como música del cielo; “polvo de Estrellas” se llama esta balada en español. Yo quería aprender a tocar la trompeta, pero no había dinero para comprar una, aunque fuera vieja. P. 8 autobiografía

Su papá tenía una sastería

“Viví toda la Segunda Guerra Mundial en Ciudad Juárez. Por ese tiempo Glenn MIller, TOmmy Dorsey, Gene Grupa, Harry ames, Durge (sic) Ellington, Coun (sic) Bassie, Buddy Rich, Woody Herman, Less Brown… eran las bandas que más fama tenían en USA. El Liberty may de EL Paso, Texas, era el lugar de presentación. Era impresionante mirar estas orquestas en vivo yo fijaba mi vista en Joe Jones, baterista de Cont Basi, me impresionó mucho y me daba vuleta la cabeza, ¿cómo es posible tocar tanto?, tocó un solo de Drums con los mallets (baquetas con bolas de algodón) extraordinario. Por eso siempre que toco un solo con los mallets, me acuerdo de Joe Jones. P. 9

Yo por ese tiempo tocaba en el Joe Place de la Ave. Juárez. Ahí escuchaba hablar a los soldados de los horrores de la guerra. Había algunos que eran músicos y subían a tocar con nosotros How High the Moon, era el tema preferido, en tono de Fa. Muchas ió que se trataba de grandes músicos de Jazz vetido de soldados, con grados de capitóan o sargento…, era fascinante. P. 9

1951 La anécdota de Zambo y Grupa. Grupa se presentó en El Paso Texas. Gilberto Olvera, El Zambo, trompetista, le pregunta a Tino si lo quiere conocer, van a su hotel. Se quedan con cara de pendejos. Grupa deice ¿Yes? Bull Sheet. P. 12

Llegué a México contratado por la orquesta de Luis Arcaraz en el año de 1953. la orquesta tenía problemas para conseguir baterista y Héctor Hallal, quien en ese entonces era arreglista de la orquesta, habló con Luis Arcaraz para que fuera yo el que tocara los tambores. P. 13

Junno a la XEW, en el bar Cashba, se reunían músicos de la talla de Mario Ruiz Armengol, pianista y gran arreglista, además un ser humano extraordinario, Héxtor Hallar, otro de los grandes arreglistas mexicanos a sax tenor de jazz. Ahí también estaba con su contrabajo, después de su hueso con los Violines de Villa Fontana, Enrique Almanza y su director Roberto Pérez Vázquez, magnífico pianista que también ama el jazz y la música de concierto. Pepe Solís a su trompeta, Ricardo Lemus y su batería, Mario Patrón, Chlo Morán, Pablo Jaimes, gran piano de jazz; Víctor Ruíz Pazos, el gran talento del contrabajo; Mario Contreras, Cuco Valtierra. P 23