sábado, 1 de julio de 2017

Platón, los poetas y los políticos

Platón, los poetas y los políticos 

Benjamín García 


Es famosa la inquinia de Platón contra los poetas. En la República los censura por corromper, sobre todo, a las mentes infantiles. 

Ahora bien, Platón no arremete contra todo poeta y toda poesía, sino en particular contra lo que considera mentira.

En ese sentido su crítica le ajusta bien a los políticos contemporáneos y a sus seguidores, quienes hablan, los unos, "inspirados por las musas"; y los otros se regocijan en esa inspiración.

Cada sexenio o jornada electoral escuchamos frases, lemas. En cada ocasión se exponen problemáticas de corrupción; pocas veces, casi ninguna, escuchamos proyectos.

Decir que debemos acabar con la pobreza no es un proyecto, es un buen deseo, nada más. Y si no es un proyecto, entonces, en el sentido de la crítica de Platón, es una mentira.

Una sociedad que construya el futuro debe ser una sociedad capaz de utilizar la fantasía, pero no de instalarse en ella.

Si algo caracteriza a los últimos tiempos es que vivimos en una realidad brutal, pero la abordamos con meras ilusiones ilusas (el aparente pleonasmo no es tal, hay ilusiones que no pecan de ilusas).

Pensar que un "buen gobernante" es la solución a los problemas, es equivalente a creer en Santa Claus.

Visto así, la culpa no recae en la clase gobernante, sino en el iluso y torpe púber en que nos hemos convertido como sociedad.

Soñar en serio no es fácil, requiere madurez y no basar la utopía en el hada de los dientes, sino en nuestra propia capacidad de construir el camino.