viernes, 24 de octubre de 2008

Clandestino


Clandestino, o de cómo un músico conquistó Barcelona
Benjamín García
“Sólo voy con mi pena/ Sola va mi condena / Correr es mi destino / Para burlar la ley”. Clandestino es un tema que le vendría bien a Gonzalo Zetina, un mexicano al que las circunstancias económicas y la inquietud propia de todo artista orillaron a probar suerte en Europa.
En México estudió en la Escuela Superior de Música y en la academia DIM, donde es profesor el saxofonista Diego Maroto. Formó parte de bandas como Aguacate Jass, Los Gatos, Brutal Dandy Club, mas no logró ganarse la vida de esa forma.
Un día tomó su saxofón y se lanzo a tocar en la calle, en los restaurantes y en el Metro. Fue en este último donde conoció la solvencia económica. Pero luego de que se aprobara la Ley de Cultura Cívica, la persecución se desató sobre los artistas urbanos.
Fue entonces cuando decidió probar suerte en otro continente.
En Europa las cosas no fueron tan sencillas. Arribo primero a Alemania, a Berlín, un país de habla desconocida, de ahí viajó a Suiza donde pudo tocar y juntar dinero con bastante facilidad. Sin embargo, se cansó de no poder comunicarse y decidió viajar a Barcelona. Ahí descubrió que tocar en el metro está permitido, y en la calle también, aunque tardan en dar el permiso.
“Barcelona es una ciudad muy fregona, hay gente del todo el mundo y vida a todas horas, un chingo de cultura y eventos. La mayoría de la gente es muy crítica respecto a política, economía, bastante culta; las mujeres me sorprenden a menudo con sus comentarios políticos y conocimientos generales”, narra.
“En Barcelona hay mucha gente de todo el mundo: un cuate colombiano me regaló unos pases para el museo de la marina, estuvo chido, ahí me enteré que desde tiempos legendarios Barcelona ha estado conformada por un buen de banda migrante, por la cuestión de la navegación; supongo ahora más con el acceso a vuelos. Hay muchos turcos, africanos, marroquíes, hindúes, ecuatorianos, colombianos, peruanos, argentinos, bolivianos, chinos, orientales, belgas; de toda Europa; también negros, güeros, güeras, morenas, chaparritas ricas, altotas, gordos, gordas, flacas, altos, chaparros; acá hay una mega biodiversidad humana. Por eso como que la neta ni hay racismo. La gente es supermega amable, sobre todo si son catalanes”.

Luego de casi un año de tocar en el metro, de trabajar para una abogada venezolana y de intentar con escaso éxito trabajar en la pizca de algodón o de mesero, se encontró a un guatemalteco que se hace llamar el Doctor Sativo, un chico que ha recorrido el mundo acompañado de su guitarra, su ingenio y una increíble habilidad para hacer big-box.
Con el Docto Sativo creo al grupo Barrio Candela, del cual se puede ver un poco en You Tube o en Myspace.com/barriocandela. La gente baila al son de la Cumbia del Guay (buena onda o algo padre), Morena o Cuba, y los aclaman y compran su disco grabado de forma independiente. Después de un largo periplo, el saxofonista mexicano está apunto de grabar con la disquera de Manú Chao.
Cuenta que fue a un festival de músicos del Metro y se encontró con una venezolana que tocaba el cuatro: “Cantaba como diabla, era una pícara y tocaba con un gusto y sabor que contagiaban, había un chico en el público, un venezolano; ella lo sube al escenario y le da las maracas y así, nomás, armaron un dúo fantástico. Ella se puso a improvisar versos cantados y después él se echó unos poemas de su propia inspiración acompañados del cuatro. En su verso, el venezolano hacía una especie de paradoja de la conquista: de la conquista de los españoles a América y la actual conquista de los inmigrantes a España (y al "primer mundo", en general). A final de cuentas, comenta el carnal, la historia empieza a voltearse un poco: los conquistados empiezan a ser los conquistadores. Y vaya que sí, cuando menos esta tierra es tremendamente cosmopolita”.
Así Gonzalo y Barrio Candela han conquistado con su música a los migrantes y a los habitantes de Barcelona.

3 comentarios:

Juan de Lobos dijo...

No cabe duda que a "Barrio candela" le hace falta un clarinetista, me imagino que no has pensdo en regresar a...
Un aullido y un abrazo mi Maese Benja.

letransfusion dijo...

¡Pero que buena noticia maestros!

¡Un gran abrazo para nuestro buen amigo Gon!

OmShantiHaribolHareKrishnaHareRamaInlakesh!!!

Anónimo dijo...

Pues mucho tiempo después de posteada esta entrada, me entero de la buena noticia (apenas sé de la existencia de este blog). Qué gusto saber que al buen Chalo le fue bien por tierras europeas. Un abrazo a él y a ti, Benja.

Mónica Nava