miércoles, 5 de febrero de 2014

Usakas

Hay un pueblo de filibusteros calvinistas conocido como "los usakas", geográficamente se ubica 39 grados al norte y 76 al oeste. No son un pueblo originario, fueron migrantes que nutrieron su colonia con más migrantes, sin embargo, no les gustan los migrantes. Este tipo de contradicción es muy representativo de los usakas, aunque, justo sería decir, que no les gustan los migrantes pobres, a los ricos los tratan muy bien. enseñan a sus pequeños cómo matar a los indeseables. También les causa urticaria la palabra "socialista", pero sus sistemas de vigilancia serían ampliamente envidiados por la KGB. Los usakas no provienen de una dinastía real, eso los ofende. Han creado sistemas de representación popular para ocultar sus ansias de realeza. Aman a los reyes y a los emperadores, anhelan convertirse en un reino, pero iguales a Maximiliano, esperan ser recibidos con vítores y aplausos. Un reino donde todo se vote, aunque el voto es sólo un ritual, el emperador siempre impera. Los usakas temen mucho a la vejez y a la muerte, viven en una especie de otra muerte, hacen múltiples ofrendas a la juventud, sobre todo a la adolescencia. En suspelícuas aparecen viejos que son muy jóvenes (en smalville los Kent son mucho más jóvenes de lo que uno supondría), aparentan envejecer sin hacerlo. Las mujeres y los hombres procuran no ser feos, y cuando lo son es únicamente para servir de contraste a la "belleza", jamás como parte de la existencia promedio. No es que los usakas sean intrínsecamente malos, es sólo que no respetan más versión que la suya, no estar de acuerdo con ellos no es sólo estar equivocado, es vivir con un cañón sobre la nuca. Los usakas piensan que hay una meta, y esa es matar a todos para llegar a una cúspide. Esperan ser amados una vez que se sientan en ese lugar. Les apasiona mirar por una ventana del piso 500, quizá por eso han perdido sentido de la tierra. Viven pensando en el cielo, en otros mundos, en pasados medievales, en torres. Las torres los enorgullecen mucho, acaban viviendo presos en ellas. Son como pájaros que cantan felices en su jaula. Los usakas ven al resto de las culturas como folk, nice folk. Piensan que sólo hay una historia: primitivismo, medievalismo y estadio superior (ellos) y todos debemos ir al mismo sitio. Aunque viven obsesionados por la salud y el elongamiento de la vida, pero gustan de comer cuanta basura sea posible. Algunos usakas se dan cuenta de sus contradicciones, cuando lo hacen suelen comentarlo con humor agudo e inteligente ironía, mas están demasiado acostumbrados a sus moldes, no es fácil salir de ellos. Eso críticos ven con simpatía hacia otros lugares, hacia otras vidas, casi siempre con la ternura de quien observa un conjunto de hámsters. Como son alérgicos al comunismo y todo lo que suene a anticapitalismo, hasta los críticos suelen volverse nihilistas o ético-pragmáticos. Como los usakas son de muy reciente aparición en la historia, llegaron tarde a la ópera, a la música y al teatro, por eso padecen obsesión con los musicales, el cine, la televisión y géneros musicales más sencillos (el jazz es historia aparte). Su peor defecto, en realidad, es ser simpáticos, su sonrisa es contagiosa, como un virus que nos hace reír cuando ellos ríen. No la risa del placer y la felicidad, una risa acre y desgastada. Como todos, quieren alcanzar una vida más verdadera, y como casi todos están confundidosa, sólo que un poco más. Habría más por contar de los usakas, será en otra ocasión. Benjamín García

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