viernes, 6 de marzo de 2009

No sé rasurarme, abismo en el sol


No sé rasurarme



Nunca he sabido rasurarme

Por eso la capilaridad

Me ensombrece el ánima

Siempre olvido comprar rastrillo

Acabo rastrojo

Cual tuna tunante

Pues a par de todo

Mis vellos

Como el amor

Uno aquí

Aquí no

Nunca he sabido rasurarme

No sé limpiarme la cara

Y tampoco se limpiar el rastrillo

Por eso de abrojos

Se me llena la cara

Por fuera

Y el corazón

Por dentro

Y lo peor

A tales alturas

Es que sin rasurarme fracaso

Y rasurado vengo a menos

2 comentarios:

Dianina dijo...

¡Qué poema tan chido! A partir de algo tan elemental, pero tan sentido. Saludos, Benja.

Ponx dijo...

Yo tampoco, pero ya me resigné. Ahora le unto espuma al espejo y me cortó la cara mientras rasuro una barba imaginaria. Saludos, Benjamín.