martes, 14 de agosto de 2012

La política del desamor

Rosario Robles: la política del desamor Benjamín García Jamás he sido perredista, su visión de izquierda no es mas que una visión estatista del capitalismo, no una visión subversiva. Sin embargo, respeto con sinceridad a algunos de sus miembros. A finales de los 90 me agradaba que en el PRD destacaban muchas mujeres: Ifigenia Martínez, Dolores Padierna. Cuando Cuauhtémoc Cárdenas se lanzó nuevamente a la contienda por la presidencia, quedó al frente del GDF una mujer harto singular: Rosario Robles Berlanga,  activista estudiantil en su juventud, luchadora por los derechos de género, al menos, de lejos, parecía la mano izquierda de Cárdenas. Jefa de Gobierno del Distrito Federal de 1994 a 2000, economista, participó en el STUNAM. Como jefa de gobierno logró la famosa Ley Robles, que despenalizó el aborto en la Ciudad de México. Todo iba viento en popa para ella, quizá más adelante se convirtiera en una figura presidenciable. Hasta que llegó el caso Ahumada, del cual seguimos sin saber lo ocurrido. Rene Bejarano, personaje siniestro hasta la médula, es llevado de un foro a la grabación del noticiero del payaso Brozo. Ahí le muestran un video donde el empresario, de origen argentino, Carlos Ahumada entrega gruesos fajos de billetes a Bejarano. No pretendo defender a Bejarano,  ¡Dios me libre!, pero ciertamente es una práctica usual que todos los políticos reciban dinero de la empresa privada. Si bien no exactamente como soborno, tampoco nos hagamos tontos, sabemos que cada peso espera un favor. En todo caso, en ningún momento se escucha el motivo de la entrega monetaria, por supuesto nos invita a pensar en algo ilícito, uno se pregunta por qué en lugar de efectivo no se hizo una simple transferencia bancaria. Pero no sabemos qué pasa realmente. En México, y en todo el mundo, deberíamos aprender a decir: no sé lo que pasa aquí, no entiendo, en lugar de ajusticiar ipso facto como en el caso Florence Cassez. Colegimos que el propio Ahumada tenía la intención de filmar, porque todo ocurre al interior de su oficina. El video lo hace público el panista Federico Dhöring. Ahumada explica que había realizado el video porque la delegación lo extorsionaba. Al final Ahumada acaba en la cárcel, se queda ahí, casi arrojado al olvido por varios años. Al salir publica un libro con "la verdad". Rosario Robles es ajusticiada por su partido. Ella era la "novia" de Ahumada (quien estaba casado) y por lo tanto es culpable, no hay averiguaciones ni nada más en firme, sólo es culpable. En prensa, incluso, se la criticaba por su ropa, sus vestidos diseñados. Se ve orillada a renunciar al PRD. Hace poco, mientras viajaba en microbús, escuché que la entrevistaban en radio. Con María de las Heras y otras destacadas mujeres creó una organización feminista llamada SOSTÉN. Con esa organización se adhirió a la campaña de Enrique Peña Nieto, el entonces candidato del PRI. Mientras explicaba las razones de su adhesión al otrora partido enemigo y hacia un balance de las campañas de Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, se notaba algo en su voz, un dejo melancólico. Dice mi amigo Humberto que un político es siempre un político, al verla participar aunque sea de manera mínima en la reciente campaña electoral, la máxima queda confirmada. Pero, en la vida privada, sospecho que tan sólo era una mujer enamorada. Ella sí que podría decir: me pagaron mal. La opinión pública y su partido la crucificaron, por eso se quedó desvestida (dejó de usar los vestidos de diseñador) y alborotada. René Bejarano, desde bambalinas, siguió y sigue operando, según un amigo que trabaja con él, jamás dejo de operar en la Ciudad. Ahumada pagó por los pecados del PRD y Rosario quedó marginada y casi olvidada. Las lecciones son múltiples, pero lo que ahora me interesa es la de nuestra forma de juzgar, ¿de verdad debía cargar con toda la responsabilidad? ¿Qué tal –y lo digo sin ingenuidad– que tan sólo hubiera sido amante del empresario y ya? Pero así es la política del desamor, no de Ahumada, sino de los partidos, que hoy abrazan y mañana crucifican: Consumatum Est. Enviado desde mi iPod Enviado desde mi iPod

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