domingo, 26 de agosto de 2012

Manifiesto del canto inútil

Manifiesto del canto inútil La literatura es inútil en el sentido predicativo, la literatura es un placer sedicioso que detona en el ser humano al humano mismo. Por ello la literatura es un tiempo fuera del tiempo, desde que fue impuesto el calendario gregoriano por sobre otros, hemos tenido una visión y una desesperación por el tiempo, en los escritos el tiempo es una flor deshojándose no en pétalos, sino en otras flores Es cierto que los versos no derriban muros, pero son como el agua que contribuye a erosionarlos. En poesía la cuestión no está entre el verso clásico y el verso libre, sino en la imagen: el polvo enamorado de Quevedo o los ángeles con el dinamo estrellado en la maquinaria de la noche de Ginsberg. El papel no es el hombre pero el hombre es el papel. La poesía no tiene otra labor que describir lo indescribible, decir me duele no dice nada, decir que hay una solitaria devorando el corazón de un hombre lo explica todo. No es que se necesite ser pobre para ser artista, mas es difícil imaginar a Bill Gates o a Carlos Slim dándose al trabajo de mostrarnos las maravillas de la tía Chofi o exclamando: “Salid sin duelo lágrimas corriendo”. La poesía canta, jazz, clásico o ranchero, lo que le pidan. La poesía canta: canto de rocas, canto de lava, canto de estelas, canto de olvido, canto de nada. La poesía es ataraxia frente al ser en su devenir. Los poemas no piden fama, piden extensión. El poeta no aspira mas que a decir lo que vio, por eso muere insatisfecho. El poeta es un poseso, no por la musa, por un demonio que lo ha consumido desde siempre.

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