sábado, 29 de marzo de 2014

La pereza

La pereza y el ignorante
Big Ben



Considera Jaques Ranciere que la ignorancia más que condición emanada del funesto destino, no es sino pereza:
"Basta con que haya distracción, basta con que la inteligencia se deje ir, para que sea arrastrada por la gravitación de la materia. De este modo, algunos filósofos y teólogos explican el pecado original como una simple distracción. En este sentido, podemos decir con ellos que el mal no es mas que ausencia. Pero nosotros sabemos también que esta ausencia es un rechazo. El distraído no ve porqué tendría que tener atención. La distracción es en primer lugar pereza, deseo de sustraerse al esfuerzo. Pero la pereza misma no es el torpor de la carne, es el acto de un espíritu que subestima su propia potencia. La comunicación razonable se basa en la igualdad entre la estima de sí y la estima de los
otros".
Ahora bien, ignorantes somos todos, es cierto que unos sabemos unas cosas y otros, Perogrullo dixit, otras. Lo que no sabe el panadero lo sabe el doctor, y lo que ellos no saben lo sabe el albañil. Pretender estar por encima del otro es también pereza, es fácil regañar y despreciar al que, según nosotros, no sabe, es un reto acercarse a él y aprender juntos.
Cuando voy en el metro nada me parece más infecto y denostable que una porra futbolística, desde que me abofeteó Ranciere me pregunto cómo acercarme a los hinchas. No es la pereza de ellos sino la mía la que lo ha evitado.

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