lunes, 12 de octubre de 2009

El oficio de vestirse

El oficio de vestirse

María Mercedes Carranza

De repente,
cuando despierto en la mañana
me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos
y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
de persona decente.
En seguida me pongo las buenas
costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral,
la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
vista mi tan deteriorada esperanza,
me meto en la boca de las palabras,
cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero
y en los ojos
esa mirada tan amable.

Entre el armario selecciono las ideas
que hoy me apetece lucir
y sin perder más tiempo
Me las meto en la cabeza.
Finalmente,
me calzo los zapatos
y echo a andar, entre paso y paso
tarareo esa canción que le canto a mi hija:
“Si a tu ventana
a llega el siglo veinte,
trátalo con cariño
que es mi persona”.

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